jueves, 16 de febrero de 2017

UNA VIDA A PANZA LLENA

UNA VIDA A PANZA LLENA

Mea culpa, yo pecador… me confieso ante Dios y ustedes por alardear de estar bien comido en medio de un mundo que está lleno del hambre, angustia y guerra. Cuando era niño en el catecismo, el padre Juan nos hacía entonar el “Yo pecador…” y por eso siento la necesidad de confesarme.

Poco a poco he ido aprendiendo de lo que la vida me ha dado.

El argentino es muy afecto a relacionar todo con la comida. Por ejemplo, utiliza los piropos gastronómicos. Son muy típicos de nuestro país, que por algo fuimos modelo de exportación de alimentos: “Esa mina está papa”, “¿Sabes que a la Zully se la morfa el Cayo?”, “¡Qué pechugona era la Nonocha!”, “¡La Chirola sí que era churrasca!”, “¡Y que pan dulce!”, se dice al culo de una mujer (al que aún le llaman cola por creer que culo es una mala palabra); paradojas de gente que nunca pasó hambre, y entiende que para amar hay que estar bien comido.

Aquí en Barcelona, el niño dice “pene” con toda naturalidad; para nosotros la sinonimia del vocablo es fuente inagotable de asociación con embutidos, hortalizas y frutas: chorizo, chunchula, nabo, zanahoria, banana, batata, carne en barra, pedazo... Algo parecido se da en Andalucía con los apodos de cantaores y guitarristas del flamenco, pero asociando la comida con el arte: Camarón de la Isla (los japoneses, que todo lo imitan, crearon el camarón de Fuji, que terminó con las camaritas de móviles), Tomatito, El Cigala, Manzanita, Perejil de Triana, Romero de Macarena, Machaquito de Allioli, Juanito el Dorao, Charco la Pava, el Pescaílla (viudo de Lola Flores y uno de los más grandes guitarristas)...

La bagna cauda, por poner otro ejemplo, es una fiesta de jugos gástricos, y también terapia de grupo, pues cuántos entuertos, conflictos y depresiones se han curado (al menos temporalmente) chupando y comiendo con la gente y el paisaje adecuado, porque a veces se come bien pero la compañía no te ayuda a hacer una buena digestión. Es una de las dietas más saludables pues, salvo lo hipercalórico de la crema de leche y lo hipertensivo de la sal de las anchoas, posee la propiedad anticolesterol del ajo y el poder de arrastre intestinal de las hortalizas y las verduras. ¡Y el vino! que puede terminar en caricia o eructo (por eso de que el ajo repite), pero ¡qué importa! si es bienhechor, elimina los radicales libres de oxígeno que envejecen y, al ser vasodilatador, protege las coronarias (esto no lo difundáis mucho, pues un día habrá un hombre que le dará treinta y siete puñaladas en la oreja a la mujer). Pero la mejor manera de prevenir un infarto es morirse de cáncer.

La bagna cauda es además democrática, respeta las autonomías: con total libertad picas lo que se te antoja, carne de pollo o verdura, ¡y encima te babeas, te relames! Ni te joden como cuando se comen, por ejemplo, pastas: que los tallarines tienen que estar "al dente", o que no hay que cortarlos pues es una herejía, deben enrollarse en la cuchara. A pesar de todo lo expuesto hay gente que la rechaza, pues te dicen que todos revuelven en la misma olla, o que da mucha sed al otro día, por las anchoas, o que el repollo les carga de gases... Cada uno con sus razones que merecen respeto. Ya se sabe, en cuestión de gustos... hay demasiado escrito, aunque las papilas gustativas de los argentinos tienen tendencia monogastronómica vacuna, que obra como “vacuna” contra la variedad dietética.

Hasta se puede decir que "nuestra bagna cauda" es una exteriorización de respeto por los valores patrióticos. Y a pesar de que es de procedencia italiana, de la zona del Piamonte, la hemos adoptado como comida nuestra ya que hay muchos italianos viviendo en Argentina, eso si, adaptada a nuestros productos autóctonos.

¿Y El asado? que si con juguito, o más seco; o que para desarticular el pescado hay que hacerlo con el cuchillo aplanado... No hay nada frito, ni se sazona con mayonesa, ketchup o mostaza, que son los aditivos comunes a toda comida insípida o descastada.

Un pecado típico, en Argentina, cuando se hace un asado, es la previa… Que si un poco de salame, que si unas aceitunitas, que si unos trozos de queso… ¡total! Que antes de empezar con la carne, ya te has llenado ocupando casi toda la capacidad de tu estómago y ya estás saciado, lo cual te lleva a no poder disfrutar lo que realmente ibas a comer lleno de ilusión.

En Barcelona, al ir a cenar a un restaurante acompañando a gente que está de paseo, he descubierto que existen tres categorías de personas (uno de los lugares donde mejor se conoce a una persona es en la mesa de un restaurante y con la carta en la mano). Un simple test permite saber si el sujeto en cuestión es: un ignorante total (a),  una persona de mundo (b), o es un reverendo pelotudo (c).

- Si se le invita a comer un “suquet de peix”:
a)   No le gustará y dirá que le tiene “idea”[1] a los bichos, y pedirá un bistec con patatas o rabas.
b)  Lo degustará con fruición y encima acotará que, sin estar mal, le apetece más el que preparan en Pòsit de Arenys de Mar, donde supo ir en una visita anterior, dando la impresión de que comidas de ese tipo las degusta 4 o 5 veces al mes.
c)    Lo comerá, pero afirmando que lo preparan mejor en Mar del Plata.

- Al servir el camarero un vino blanco, pongámosle Viña Esmeralda:
a)   Pedirá cubitos para agregarle al vino y, luego de un sorbo, apuntará que es más “lindo” (palabra genérica argentina para designar cualquier cosa, sea persona u objeto) el Bianchi Chablis o un Suter etiqueta marrón.
b)  Antes de cogerlo del cubo con hielo, preguntará si es cosecha del año. En caso contrario, se decidirá por un Monopole.
c)   Se abstendrá de beber porque no hay sifón de soda, o pedirá, de muy mala gana, agua con gas para añadirle.

Además no comprenderán nunca que la comida no se compara: se disfruta y punto. Pero lo más indicado es comerla en su lugar de origen, salvo genialidades como mis empanadas de marisco, que son únicas, una joya gastronómica, un paraíso para tus papilas gustativas.

Dicen que el plato más sabroso, es el hambre. Los platos más típicos de cada país, fueron inventados en épocas de guerra y falta de recursos, como la Pizza en Italia o la tortilla de patatas en España (ambas de moda y auténtico lujo para los turistas que presumen de internacionales).



martes, 14 de febrero de 2017

HOY ME HAGO CHAUVINISTA

HOY ME HAGO CHAUVINISTA

Hoy he decidido definitivamente que dejaré de beber... Es muy difícil... la cuestión es TODO o NADA, porqué yo no sé dosificar. 

Es complicado, pues la rehabilitación de un alcohólico es como andar descalzo por un camino sembrado de botellas rotas (de ahí que hiciera hincapié en que debía dejarlo, sí o sí).

Sin ser una reedición de Jesús en las Bodas de Caná, cuando convirtió el agua de las tinajas en vino, fui bastante generoso a la hora de repartir el vino, siempre así: un vaso para José, otro para Ademan, otro para Rodríguez, el cuarto para De Haes, y el quinto para el Negrito; y así sucesivamente.

Las dos razones principales por las que decido dejar de tomar son, primero por la edad y después porque al día siguiente, las resacas se me hacían insoportables. Sentía como una cuadrilla de monos danzando entre mis neuronas y un diablo se me ponía en la punta de la lengua para arrojar sandeces y guarangadas. A los monos se les iban agregando brigadas de gremlins que se columpiaban, creando en mis áreas cerebrales un revoltijo de bazar, un pandemónium, que sólo acababa con la náusea y el vómito.

Pero no todos fueron tan inteligentes estando bebidos. En estado de embriaguez mi lucidez era espantosa: los mejores comentarios en radio los he hecho muy al límite de la curda. También enamoré mucho bebiendo: destilaba las más creíbles mentiras, que enmascaraban la única mentira, que era yo. Cualquier tipo normal se transformaría en un muñeco de trapo en la catrera; yo era capaz de alcanzar una plenitud descomunal que me induce a pensar que soy hijo natural de algún indio muy fuerte.

Aprendí de los gatos que tragándome los pelos iba depurando los lastres con mi propia náusea, yo solito, con la ayuda de mi voluntad (la única verdad). Pero ¡qué bruto, qué bruto he sido! Sobre todo con las personas que han con-mal-vivido junto a mi. Muchas me temían, y me temen aún, por mi mal genio, que en realidad es mal humor “debido a lo bebido”, pues soy de probado buen ánimo. Aunque a veces es mejor que me teman, pues la mayoría de la gente hace uso y abuso de los derechos que les da la confianza, y te confunden (les das la mano, te toman hasta el codo, y se te cuelgan del riñón). Yo podría haber sido ese personaje de César Bruto que él pintó más o menos así:

Cuando sintió que abrían la puerta de la calle, la mujer se incorporó en el lecho y miró el reloj. Eran las cinco de la mañana. Apenas su esposo (pues era él) hubo llegado al dormitorio, le dijo indignada:
-"Al fin has vuelto... Después de todo, la casa es el mejor lugar, ¿eh?".
-"No", replicó él, "Es el único lugar abierto a estas horas".

No es correcto buscar en casa lo que uno tiene afuera (vino y mujeres), que la señora es la patrona y a esa hay que respetarla.

Que conste que llegar a la casa de madrugada tiene ventajas, como ver un buen programa de televisión donde es difícil encontrar violencia. Por el contrario, más paz, humanismo, verdaderas joyas del cine que en las horas de protección al menor, como El secreto de sus ojos o Intocable (no la de Nicolino con Fuyi, sino la de François Cluzet y Omar Sy).

¡Cuántas mañanas luego de las trasnochadas, al enfrentarme al espejo para afeitarme, pensé matarme en defensa propia mientras me ajustaba la corbata! Pero no, consideré más cómodo matarme de risa todo lo que pudiera. ¡¡Y lo más alarmante!!: en una de esas madrugadas que llegaba bien mamado, vi a un tipo tan, pero tan asombrosamente parecido a mí, que no hubiera dudado, si no era porque, efectivamente, se trataba de mí mismo que me reflejaba en el espejo del ascensor del edificio donde vivo. Podía haber sido el negro Roberto Taborda, con quien somos inter-parecidos, por desgracia para el (una de las mejores personas que conocí en mi vida) y fortuna para mi, pero no, él estaba en Córdoba. Es que soy muy poco fisonomista... Por supuesto, no quedé encantado de haberme reconocido. Me arrimé al cristal hasta casi quedar pegado. Noté como una verruga en la comisura de los labios. No tuve ninguna duda, incluso sin la ayuda de un microscopio... Era un conglomerado de estreptococos por la forma de racimo que adoptaban. ¿Qué otra estructura iban a adoptar teniendo en cuenta mis afinidades báquicas?
Aunque sí, a veces gozaba enormemente plagiándome en clonación cristalográfica al mirarme en los espejos sin estar en curda. Hasta me quería engañar guiñándome un ojo, el derecho por ejemplo, que en el espejo es el izquierdo. Y desorientarme desapareciendo, dándome la espalda.

Me hice “chauvinista”: le dije chau al vino. Tenía que cambiar, pues desgraciadamente me parecía cada vez más a mí mismo, y en gran medida estoy pagando los intereses de todas las cosas que me han hecho gozar. Tenía que pasar del abruptamente del Ph ácido al Ph alcalino. ¡Cómo ha de cambiar la calidad de vida! Sentirse despejado todas las mañanas.

Me convertiré en un pelotudo, como los veganos, para peor, insoportablemente aburrido; les pasa a todos los conversos. Hasta se te vuelve la piel más tersa, pura; sí, pero piel de abstemio, que es gente incapaz de emocionar a su mujer ni en la noche de bodas. Se tornan abúlicos y pitopáusicos, como si en vez de sangre les corriera linfa u horchata por las venas… Y esa cara verdi-boluda del vegetariano teñida de infinita bondad.

Pero si uno no se decide, termina en algo peor: la incontinencia de lengua, pinchila y ocote, junto a los bicharracos del delirium tremens. Aunque es cierto aquello de que ”mientras haya lengua y dedo, no habrá hombres al pedo” (sobre todo en nuestra “era digital”), tesis extraída del digitalismo lingüístico compilada en el Arte de amar y el Tratado del Amor, abordados por Erich Fromm y José Ingenieros respectivamente, y cuyos barruntos iniciales fueron atisbados en sus andropausias prematuras.
Seguramente notaré que iré perdiendo los antiguos gustos, sin por ello lograr del todo asimilar los nuevos. Sé que para deleitarse con un buen vino hace falta sensualidad y clase.

Soy un desaforado, tengo que cambiar mi bioritmo, pues experimento picos de sensualismo vital por la euforia etílica, que son momentos de relumbrón y apogeo entre el mediodía y la noche. Se apodera de mí un exceso de vida, para luego caer en difusas y caóticas resacas con rebotes psicóticos. Así que quiero sofrenar mi agresividad siempre al acecho, aprendiendo así que hay amistades que es mejor "apagarlas" que romperlas, pues se juntan bilis y colesterol.

Con este nuevo paso en mi vida, aprenderé a callarme y a escuchar con respeto y atención al prójimo. Siempre pequé de incontinencia verbal diciendo lo que me daba en gana, pero molestando a los demás. Tendría que haber practicado mucho sexo oral o hacerme silbador como manera de aprender a callarme la boca. En el aspecto de callar y escuchar, os aconsejo que seáis precavidos cuando tengan que beber frente a un abstemio que, aparte de no tener sabor ni olor (como caca de paloma), son tipos que en el fondo menosprecian y tienen un odio larvado a los curdas, y ponen pose de "receptivos", pues casi no hablan: dejan que tú hagas el strip-tease de tu problemática (que siempre se hace sintomática en todo curda). En tanto, ellos siguen anodinos, en actitud detectivesca, y ausentes de lo tuyo, con cara de "perdonavidas". Sólo entienden que el mejor vino tinto termina en un chorro de orina. Y el strip-tease sigue con la segunda botella ya nos quedamos en calzoncillos los curdos. Y a la tercera, el tipo ya conoce tus antecedentes genéticos, tu DNI y el ADN y todas las podridas que se arman en tu familia. Tú te vas hecho mierda, pero contento: crees que has encontrado un amigo para la confidencia. La próxima vez que le veas se hará el distraído o el que no te conoce; o directamente no te dará más pelota, más si está con sus amigos, con los que quizá pueda tolerar y llevar buena relación con algún bebedor; si éste tiene dinero suficiente, ése será un tipo alegre; tú seguirás siendo un borracho. Luís Buñuel escribió a Paco Rabal una carta donde le expresaba: “El que no fuma ni bebe es un cabrón”. Bastante razón tenía el excéntrico cineasta...

Hace un tiempo se ha determinó que una o dos copitas de vino tinto hasta eran necesarias como preventivo de infartos. Es claro también que en su naturaleza medicamentosa esta "curar", pero amenazando el organismo por ser una droga. Es la cantidad y la frecuencia del contacto lo difícil de controlar; en la dosis y la calidad se diferencia el vino como remedio o veneno. Y cuando te pasas... hace que te sientas bien aparentemente, pero amenazando tu salud. Pero como es droga, ¡siempre se va a más, nunca a menos! Alguien dijo, que la droga en manos de sabios es medicina, y la medicina en manos de necios es droga.

Una vez un cantante afirmó: “Para saber de drogas, hay que probarlas”. Sería igual pensar que para saber qué es la corriente eléctrica hay que poner el dedo en el enchufe, o que un juez que entiende en una causa de homicidio no puede hacer una justa valoración del crimen si no ha matado. Otro de estos rockeros, Charly García dijo: “Lo importante es que uno maneje las drogas”. Olvidó este boludón que es al revés: ¡¡son las drogas las que manejan al hombre!!

Las figuras públicas tendrían que cuidarse y no frivolizar sobre este tema. Al menos Charly García es solo un músico, lo peligroso es cuando los alcohólicos manejan las guerras, siendo compulsivos bebedores de wisky Galtieri y la Tacher, como pasó con los que nos metieron en lo de las Malvinas. El expresidentes George Bush lo dejó, al parecer, pero para hacer lo que hizo, le hubiera sido mejor que siguiese bebiendo, ya que la bestia le salía siendo un converso como a casi todos los que dejan un vicio de golpe. 

Hay dos clases de curdas: los plañideros o nostálgicos, que se ponen lánguidos y presos de una infinita pena o se ahogan en patético llanto; hay otros agresivos, que les da por pelear y armar trifulcas barriobajeras donde pueden cometer cualquier catástrofe, desde matar a toda la familia o provocar conmociones colectivas como las hordas de los hooligans, y las barras bravas del fútbol, o la degradación más explosiva donde se mezclan alcohol, drogas, rock duro, el cóctel habitual de la juventud occidental.

Yo no soy ni lo uno ni lo otro; tengo las dos "cualidades" juntas. También existen los farsantes del alcohol, que sólo con un sorbito o bebiendo una ínfima cantidad hacen alarde que beben, para no quedar empequeñecidos ante los que "chupan" realmente; y así llaman la atención en una fiesta, y tal vez se justifican por las torpezas, descortesías o macanas que dicen. Sería como una desinhibición ventajera y zafia, y hasta pueden llegar a "embriagarse" con su propia mentira, pues creen que realmente están "borrachitos" (algo así pasa con los embarazos psicológicos). Son para mí una categoría de sujetos verdaderamente detestables. He notado que se da más en mujeres. El verdaderamente bebedor trata de que los demás no se den cuenta de que lo hace, "esconde la pelota", como los destacables jugadores de fútbol.

Hace unos años comenzó a celebrarse en España, el día sin alcohol (otro de los tantos días), y como respuesta, paradójicamente se reunieron en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia muchos jóvenes para hacer lo que se ha dado en llamar: el botellón (Implica beber desaforadamente en un parque o una plaza).
Lo alarmante de este hecho es que cada vez se hace más precoz la edad de iniciación 13 o 14 años.
(Cada vez empiezan antes)

En  un bar de la ciudad rusa de Volgodonsk, se celebra una maratón del vodka, aunque tiene el título de maratón, la verdad es que el espectáculo es una carrera contra-reloj, en la que has de beber más en menos tiempo posible, la cual dura unos 40 minutos. Un suceso curioso, fue que uno de los ganadores fue llevado en taxi a su casa, ya totalmente ebrio después de tomar tres litros y medio de la bebida favorita rusa, y murió a los 20 minutos. En el año 2003, murieron 40.000 personas por intoxicación etílica en ese país. En torno a este problema, muchos debates se han hecho estériles, los simposios que han demostrado su absoluta inutilidad, por más que se rasguen las vestiduras en interminables choques dialécticos médicos, sociólogos, asistentes sociales, educadores, todos acaban coincidiendo en lo mismo: prevención y educación. Si uno se deja llevar por esa repetida argumentación y piensa que acabando con la marginalidad, los menesterosos y los inadaptados ya esta ganada la batalla, no es tan simple.

Primera equivocación: ¡Que va a ser un problema de educación!
Si casi todos los adolescentes y jóvenes que se congregan a beber en la vía pública son estudiantes universitarios tanto en Berlín, Ámsterdam, París y en la esquina de Velez Sarsfield y Boulevard San Juan de Córdoba, sin ir más lejos...

miércoles, 8 de febrero de 2017

SIN ELLA NUNCA LO HUBIERA HECHO



SIN ELLA NUNCA LO HUBIERA HECHO

Este escrito va dedicado a Arian, mi ayudante en la confección del Blog.
El día que se casó, le regalé estas palabras desde mi corazón:



A eso del mediodía…
Toca el timbre una mujercita
y viene aureolada por el arco iris
y cubierta de pétalos

Siempre anda con prisas
y encadena trabajos.
Tiene magia y globos para niños
desde las primeras horas.

Más tarde tiene que reeducar a un hombre viejo
con un niño mal educado dentro…
que grita jubiloso de alegría cuando ella llega
y aparece con su sonrisa limpia,
de soñar caricias castas…
Y viene a orientar el enjambre de palabras perdidas
en la mente del viejo.

Ha llovido bastante este semana
y el brote se ha hecho flor…
Y gracias al amor
se convirtió en fruto delicioso.

Pasarán los años…
Su pupila opaca no sabe si verá a sus hijos,
pero cuando ella mire hacia arriba,
donde se encuentra su morada,
tal vez recuerde que hizo joven
a un viejo loco y solitario
A eso del medio día…




(Y recuerda, el martes a las doce te haré empanadas)

 

martes, 7 de febrero de 2017

LA MANZANA PODRIDA SE COLÓ EN EL TENIS



LA MANZANA PODRIDA SE COLÓ EN EL TENIS


Fue reconfortante ver como dos grandes glorias, a las que todo el mundo daba por perdidas, acabaron en la final. Dando un espectáculo de nobleza y deportividad.

Rafa Nadal y Roger Federer reivindicando lo que fue llamado una vez el “deporte Blanco” y fue tomado como ejemplo de conceptos perdidos como la ética y el saber estar. Pero una vez más, apareció el lado oscuro del deporte, donde Maradona parece ser el “gran” protagonista por sus arranques de ira. Todo sucedió el otro día en un partido de la Copa Davis. En este, Diego dio la nota en la primera jornada, donde los propios tenistas argentinos le pidieron que dejara de gritar con la bola en juego. Éste le hablaba a Seppi mientras sacaba sin darse cuenta de que también distraía al tenista argentino en su devolución. Le pedió que se callara, pero lo entendió al revés y gritaba aún más fuerte.

En otro hecho desagradable, el tenista canadiense, Denis Shapovalov casi le saca el ojo al juez de línea después de tirar un pelotazo impulsado por la furia y la frustración del momento. ¡Tranquilo, nene…! Ya parece que la paranoia y la agresividad se mueven a su aire, hasta por los campos de tenis… Ya sabemos que fue involuntario… pero hay un “algo” suelto que te dice que así no se puede seguir… Ya las señales se han convertido en síntomas de enfermedad… algo se mueve entre las raquetas que terminan en raquetazos.

Tal y como les decía en el escrito “NIÑOS: ESA MALDAD DISFRAZADA DE ANGELITO”, los padres son co-responsables por haberles quitado la infancia… les inculcan obsesivamente desde pequeños ¡que tienen que ser el número 1, el  NUMBER ONE!

Así que calculen:
- Seis horas en la pista
- Dos o tres horas de preparación física
- Una hora para charla técnica
- Otra hora de charla psicológica….
Y así todos los días. Ya me dirán cuándo viven. Poco a poco los van convirtiendo en algo así como un frontón de ojos y crispaciones de nervios y sudor. Con la familia sólo están en los grandes torneos o al acabar las competiciones que son inacabables; sacando las Navidades y los regalitos, la convivencia familiar para ellos es una expresión de deseos.

El paraíso prometido es una red; están atrapados por las redes del exitismo y de la ambición de los padres. Sus alegrías y miserias son ahora pasto de consumo para la prensa rosa… Todavía recuerdo que si Agassi cambió el look , que si el bronceado de Gabi, que si los líos de faldas y algo más de la Navratilova, que si la daga que nos dejó muchos veranos sin Mónica… Las mismas bobadas de la prensa deportiva cuando escriben sobre los mates que toma Suarez o la fiesta de cumpleaños de Neymar o Cristiano Ronaldo… Están casi todos locos en el mundo del deporte profesional. Por mejorar su rendimiento físico quieren ser superhombres.

¡No aguanto más ver por televisión todo ese circo de idiotas del toc-toc-toc-toc seco y odioso, donde se acaba la paz, la tertulia! Todo es reemplazado por la pelotita y los desagradables sonidos guturales y gritos ahogados de los esclavos de blanco. Para colmo, los jóvenes de casi todo el mundo los toman como modelo de pautas de comportamiento, cuando no son más que robots de ropa, calzado y complementos de marca.

Boris Becker dijo que el tenis es un mundo pequeño, obsesivo, confuso y repleto de valores equivocados. Y que algún tornillo lo tienen flojo lo da el hecho de que el mismo Becker se presentó una vez en el Café París de Montecarlo, bajo una peluca negra de rocker que no conseguía cubrir sus cejas rojas y una campera de aviador, disfrazado para que no lo conozcan. Otra vez dijo: “Mi público y yo hacemos el amor muy a menudo”. Cuando venció a Lend en Australia, se emocionó hasta el punto de abandonar la pista e ir a llorar sobre una toalla entre los árboles de Flinders Park (si hubiera ido a cagar, habría sido más razonable). Ion Tiriac comentaba de él: “Depende del día que quiera jugar; ya no estoy para hacer de ñiñera como con Guillermo”.

Después uno se ríe de algunos boxeadores que están “tocados”, como mi amigo el Cabezón Romano, al que una vez le dieron un micrófono de esos de antes y le pasó la lengua creyendo que era un helado (a lo mejor lo hizo con picardía de cordobés). Pero los tenistas son peores… Un día de éstos, alguno dirá algo así: “A la vuelta de mi casa vive Phil Collins. ¡Cómo me gustaría ser él para vivir a la vuelta de mi casa!”.

Y sí, los mismos periodistas ya han insinuado bastante acerca del deterioro mental de estos deportistas. En los años ’80, un tal Luis Hernández redactor de El Gráfico, y en un mismo artículo, es repetitivo con esto de la mente; aquí está la prueba en algunos párrafos:
- “Gabi: Su mente estuvo bajo presión”.
- “Roland Garros: Era para mujeres un torneo mental más que técnico”.
- “Graff: Se derrumbó porque su mente estaba lejos”.
- “Garrochategui: Le falta mentalidad para estar entre las grandes”.

O al periodista le faltaba agudeza narrativa, o adviertía sobre una disfunción mental por exagerada presión.

La rechoncha estatuilla mimada del tenis español Sánchez Vicario comentó: “Lo mas importante es la mente. Si estás mal de la cabeza, puedes perder”. Si todo indica que están mal de la mente, por autosugestión, por eso pierden, en el tenis y en el otro juego, el más importante, cuando se retiran: el juego de la vida. Sus lazos familiares se rompieron totalmente...

Otros ejemplos fueron Clerc, el cual se quiso suicidar y Börg que terminó alcohólico con los sesos picoteados y castrado moralmente. La española Conchita Martínez tuvo una crisis mental por líos amorosos. A McEnroe a menudo se le hinchaba una vena cervical, mientras proyecta un salivazo mezclado con “bilis-rabina”, convirtiéndose no ya en un irascible personaje, sino en un tarado genética y socialmente dispuesto a la violencia. Menos mal que el árbitro está alto, si no le rompe los riñones de un raquetazo, y lo veríamos arrastrándose en orina. Y el insulto… (¡Hasta me da vergüenza ponértelo en castellano! Hacé la traducción si quieres) “¡Hey, you! ¡Facking asshoul! ¡Faget! ¡Fat pig! ¡Sun of a bitch ¡Idiot! ¡Bastard!”. ¡Qué psico-no-sé-cuánto…! ¡Es un loco de mierda!, hablando en criollo. Todos se chiflan por una guitarra eléctrica y el rock. Además, piensan que cantan bien. Vilas hasta se creyó poeta; Noha grabó un disco en España, “Black and What”; Vilander tiene inclinaciones artísticas, que yo llamaría “inflamaciones artísticas”; a Agassi también le da por escupir, y por decir obscenidades a un juez fue multado con tres mil dólares. Es que parece que a estos nenes hay que darles música: así producen más. En las fábricas inglesas ponían un Hilo Musical para mayor concentración laboral., y parece ser que las vacas dan más leche y las gallinas ponen más huevos, pero escuchando a Tchaikovsky o Vivaldi (son más inteligentes que los cultores de la música rompe-tímpanos). La prensa hasta les quiere dar la imagen de sex-symbol a Agassy, que caminando recordaba a un osito destartalado; Becker parecía tener dos piojos blancos titilando en las órbitas en lugar de ojos (sin embargo, una de sus novias vendió a Play Boy la historia de una noche con él, que tenía fama de viril).
Arancha parecía una pepona o una criatura no-nata; Seles tenía cara de tonta disfrazada de ingenua (así le fue); Sabattini, hombruna, grotesca, con una narizota sólo apta para resoplar u oler halagos de adulones, pero no para oler perfumes (para eso hace falta un botoncito tierno de nariz como el de Carolina de Mónaco). ¿Navratilova?, ni hablemos, menos bailar un bolero con ella. Además eran pésimos colegas: hablaban mal de ellos y entre ellos. Vilas contra Clerc, Bruguera contra Sánchez Vicario. Y también hasta sus entrenadores: William “Pato” Álvarez y el padre de Bruguera una vez se negaron a darse la mano. Los imagino por las noches en la suite de un hotel solos, vencidos, con su música, sin saber que afuera canta la vida con otros tonos y melodías; ellos todavía no se dieron cuenta de que el cielo se cubre con hermosos copos blancos de nubes… Para ellos el firmamento sigue siendo el avión que esperan en las salas de embarque de los aeropuertos. No supieron nunca que la infancia es la edad más hermosa, es ese ciclo en que las vacaciones son inacabables y jugamos libremente, en estado mental de anticálculo. Ya de chicos se subieron a un coche de marca antes que a un caballito de cartón. Aprendieron a pintarse la cara de adultos para las marquesinas. Nunca dibujaron un sueño propio de chiquilín, porque el derrotero se lo marcaron prematuramente los padres hacia la fama y el éxito.
 
Dicen que olvidarse de lo malo, es tener buena memoria, así que saquemos las manzanas podridas y rescatemos algo reconfortante que nos dio un Roland Garros de los ‘80, el cual nos dio un efímero romance entre el tenista Guillermo Vilas y Carolina de Mónaco, que precisamente por ser efímero pasó a ser un gran amor, si hubiera terminado en matrimonio... ¡ya saben!

viernes, 3 de febrero de 2017

EL MENOTTI SURREALISTA




EL MENOTTI SURREALISTA

Anoche soñé con Menotti… y al despertar se me dibujó una sonrisa porqué pensé: ¡Qué cachafás éste flaco! Qué bien mete el verso… Qué ductilidad para introducirse en cualquier terreno, tanto con Galtieri como con Grondona o “Chichi” Ledesma. Y también para destilar conceptos de Borges o Discepolin.  

Aclaro que soy admirador de Menotti (“El Flaco”). Mentiroso, reo de barrio, buen seductor, niño bien de Fisherton, gran jugador de fútbol, técnico que engrupió a todos los hinchas del Barcelona…

Mi sueño con él transcurría en una conferencia de prensa post partido. Donde luego de despejar el humo de las nubes y las estrellas fugaces de las fijas, escapándose por el agujero de una voluta de su cigarrillo, aclaró cancheramente:

En el fútbol, para entrar hay que salir. O sea* (*muletillas comunes en el mundo del fútbol), que si no tenés un caballo de Troya... O sea, cuando uno viene, va, y si va, viene. O sea, como quien se pone los botines al revés en un día de campo embarrado, para engañar con las huellas: no sabrán si has ido a tu área a defender o a la del contrario a atacar, que en fútbol no hay que ser “gil”: sigue siendo el arte de engañar con la pelota, un flirteo con lo inverosímil. Es tan difícil ponerse en el lugar del otro, por ser una antinomia permanente. Los cuerpos se evitan para no confrontarse, o chocan en lugar de escurrirse. Cuerpos virtuales... Nadie es dueño de su humanidad ni se pertenece a sí mismo, porque un jugador va donde le amagan, no donde él cree que debe ir, en una suerte de enajenación corporal. Ora es búsqueda desesperada; ora, encuentro fortuito, constante o esporádico. Siempre hay uno en situación desairada pasando de largo, o en el suelo, convertido en un tirabuzón, o con la mirada puesta en el dirigible o el dron que filma el match. La habilidad del débil aniquila la fortaleza del torpe.
(...) En fútbol hay aires “Einsteinianos”, todo se da relativamente ¿Ustedes creen que un partido dura noventa minutos? El tiempo es relativo…  no depende del reloj. Me explico: si tengo en mi equipo a Messi y Romario y Maradona, al empezar el juego ya está terminado, porque un instante lo es todo, y quien no entiende una mirada es incapaz de comprender una larga explicación de pizarra o una prolongada historia de amor. Hay un tiempo para el disfrute estético que se inicia y culmina cuando a ellos se les antoja, con los argumentos que aún no se descubrieron (menos los periodistas y técnicos), el fútbol que cada uno se enseñó en la infancia.
Un partido puede ser eterno en el tedio si los técnicos son Clemente o Bilardo. El primero hace exacto el dicho “Pienso, luego pierdo”. No hay nada más relativo en el fútbol que la relación tiempo - juego: si tengo como defensas a Pepe o a Godin, el uno descerebrado y el otro centurión romano, les pediré que en un segundo la tiren donde sea, a la pelota junto con el jugador a la grada, porque representan un peligro dejarles la pelota, pues no saben administrarla. Gracias a jugadores como ellos se creó en el periodismo eso de foul táctico, que significa dar una patada en la espinilla al delantero como “falta necesaria” para “congelar” el juego, o sea romper la dinámica rompiendo una pierna, como les ocurrió a Schuster y Maradona, ambos fracturados por el juego “viril” de Andoni Goicoechea. Tampoco hay que creer demasiado en las frases hechas, como “Nunca segundas partes fueron buenas”. En fútbol no sólo ha habido segundas mejores sino que fue en la tercera parte (prórroga) que conquistamos el campeonato del Mundo del 78. Es lo contrario del matrimonio, aunque sé de un amigo que después de 30 años, se volvió a juntar con la mujer...
En dos o tres segundos un quiebre de Zidane equivale a una fracción de eternidad.
O sea, que lo del tiempo... En fútbol cualquier época pasada es moderna, y viceversa. Hay como una eternización dimensional y una inalterabilidad humana. Pero la historia del fútbol puede cambiar por un tiro en el poste en el último minuto, luego de que un equipo domine todo un partido. ¿Me entendieron? Mejor dicho, el fútbol no tiene historia, y se confunde lo pretérito con lo porvenir. Por eso, el mejor jugador de la actualidad sigue siendo Pelé. ¿Inalterable? Les explico por qué: el campo siempre tiene las mismas dimensiones, los jugadores son 22, la pelota es una sola, más 1 árbitro y 2 liniers. A menudo, un jugador es un todo, pero también a menudo el todo es insuficiente por falta de uno. De todas maneras, tampoco son once los jugadores - protagonistas en un equipo: si tenemos a los tres mejores (pongamos Messi, Iniesta y Grisman) estos tres compensan la ineptitud de los ocho restantes partiquinos, que ni siquiera alcanzan a ser un cofactor futbolero, sino un factor de riesgo en contra de su propio equipo. Ergo, 3=11(-8). ¿Cómo sería mi equipo ideal? Ahí va (profunda calada): un sabueso roedor de tibia y peroné que respire en la nuca, que se haga hermano siamés que se gemine al crack del equipo rival. Como lo fue el chino Messiano para Pelé y más tarde el italiano Gentile para Maradona. Una atorrante bragueta sin frontera, alma de putero, con estigma del arroyo, un tipo que hasta pueda desafiar las normas de la higiene deportiva. Alguien como Romario, con un transfondo brujo de la Escola do Samba; alguien como fue Kubala, bebedor empedernido, alguien que fume cuatro etiquetas de cigarrillos como Félix Loustau, a quien le decían el Ventilador, porque era el que más corría en la máquina de River. ¡Que me lo explique un médico! Y el flaco Cruiff, que fumó en el entretiempo hasta el infarto, el negro Pelé, que tiene los pies planos, Ángel Labruna, timbero con acentuada lordosis lumbar, el gringo Ártico de Talleres de Córdoba, que padecía el mal de Chagas, verdadero pulmón del equipo, Maradona, cocainómano desde los veinte años, obra cumbre de baldío y el manco Pérez, de Universitario de Córdoba. Ninguno de ellos vegetó; fueron grandes figuras que marcaron la historia del balompié. O sea, cualquier médico los hubiera declarado ineptos para la práctica deportiva.
(...) Les digo más, los días de lluvia me inspiran la verdadera estética del fútbol, porque hay que agrandarse ante las dificultades meteorológicas. Basta ver la gente en un día de lluvia: convulsa, con prisas, otros quietos bajo un balcón, un vestíbulo o un alero; y la pintura romántica de las luces de los semáforos, que lucen un cromatismo vivo y resaltan sobre un fondo gris que parece colgado del cielo alimentando la belleza, como si fueran un derroche de ojos gigantescos que te pintan el verde del prado, el ambarino de los membrillos y el rojo que te detiene en el instante justo de la avalancha que te puede salpicar el traje nuevo... Y surgen paraguas como hongos multicolores. Es el mejor paisaje de una gran urbe, Londres o París imaginadas por niños en un día otoñal. El fútbol es igual: con lluvia resaltada por las luces del estadio, finos retículos de un acuario apasionado, veo a mis hombres como peces de colores: alegres, zigzagueantes, con relumbrones tornasolados... ¡Hasta yo me siento como en una pecera! Aunque me da la impresión de que son el público y la prensa los peces que nos esperan con la boca abierta como tiburones. Así es el fútbol: el pez que se muerde la cola. No sólo vale el manejo de la pelota, sino la dualidad de un concepto, desdoblarse, como el inspirado orador que está diciendo una cosa y pensando en otra.  Y el fútbol está también, como manifestación vital esencial, fuera de la dimensión del campo, a tal punto que con una finta se puede ensanchar el espacio para huir con la pelota  y crear el desconcierto en un defensor, metiéndole en una parcelita de cobayo. Tiene un componente físico - cosmológico, está fuera de nosotros, nos trasciende y tanto nos motiva un alarido de cien mil personas como una palabra musitada, alterando nuestro yo. A su vez, eso revierte en modificaciones del comportamiento técnico de los hombres. Fíjese en mi caso: muchos periodistas creen que estoy aquí. ¡Si fuera tan fácil! Bueno, sí, estoy aquí, efectivamente, como que me están viendo. No voy a ninguna parte porque gozo con lo mío y de ahí no salgo. Y no hace falta irme para saber que estoy. Lo dice un tipo que cruzó el Charco más de doscientas veces, y ni el Partenón, ni el Paredón de Montjuïc, ni el Muro de las Lamentaciones me pueden devolver una pelota en pared como el cordón de la vereda de enfrente de mi casa, o del muro de donde asomaban mandarinas, que a veces desgajaba de un pelotazo...pobres mandarinas! Ahí caí en la cuenta que el fútbol tiene la armonía y la cohesión de sus gajos, en un encaje perfecto, lo cual no sucede ni con los granos de uva ni con las cerezas.
 Sin embargo, ¿ustedes creen que la corporización de mi figura en un lugar determinado hace que sea yo mismo? Soy alto y flaco, como un ciprés, pongámosle. La proyección de la sombra de ese árbol es lo que le da vida más allá de la limitada óptica de los que están a su lado”. O sea (ya ni él mismo se entendía), para unos soy menos alto y para otros un álamo; perdón, creo que les dije ciprés. Es que a veces hay que poner fantasía a la ordenación mecánica, sobretodo si tengo delanteros que juegan bien sin la pelota, lo cual es un poco difícil. En ese caso viene bien apelar a jugadores invisibles que no delaten su posición en el campo, o tratar de jugar lo menos posible, sobretodo con la pelota y así no serán un estorbo.
(...) Cuando el fútbol vaya desapareciendo como expresión deportiva auténtica, por culpa de Didi (no el jugador fallecido), o sea la dictadura del dinero, los jóvenes recordarán que la verdadera paella también se hacía con arroz. Pero no todo es así, no se crean. Puede ser dulce como unos labios y reconfortante como una amistad.
Y ya ven, a veces me salgo de la realidad buscando un sueño, o soy un sueño buscando la realidad, qué se yo... -FIN DEL SUEÑO-

Con greguerías ingeniosas como ésta Menotti creó graves problemas de identidad a sus jugadores, a tal punto que uno de ellos, ante la pregunta de un periodista, “¿Cómo estás?”, respondió imitando al César de los imperios balompédicos: “¿Qué sé yo si estoy o no? Lo que sí siento es un enorme deseo de librarme de mí mismo”, afirmó con el gesto, negando con la mirada..” ¡Vea señor periodista, íbamos primeros en la tabla... y jugando muy bien, y así de repente, nos dijo que si perdíamos en la fecha siguiente, en vez de salir por el túnel hacia la cancha. nos haría salir por la puerta de atrás!”. ¡Y así me quedé, esperando que me llamen de algún equipo!. A veces, luego de un domingo de fútbol, me busco en los ojos de mi mujer y termino perdido en el área, pero en la peatonal, sin recibir una pelota de mis compañeros”. En labios del Flaco, el más extraordinario centrodelantero se hizo marcador de punta; el árbitro empezó a dirigir el ataque como centrofoward, para más tarde dedicarse a dirigir el tráfico...  Con Menotti se creó una particular conjugación del verbo ser:

Yo ¿soy?
Vos ¿quién sos?
Él ¿es?

Para el quijote rosarino, la vida de cada uno es como uno se la cuenta a los demás, más que a uno mismo.

Y como en fútbol, según su visión, todo puede mirarse de adelante atrás o viceversa, se refirió a Romario con este palíndromo, que ya hubieran querido para sí Cortázar o Filloy: “Romario no corre, erró con oír amor”. Nada más cierto, pues es común que el brasileño ponga las pelotas en otra parte. Frase mas representativa que esta que inventó el zurdo “Menem hoy bebió”. No es exacto, pero...

miércoles, 1 de febrero de 2017

RASTREANDO RECUERDOS

RASTREANDO RECUERDOS

Vaya en éste blog mi agradecimiento a Gustavo Farías, Carlos Zimerman, Gloria Palomeque, Rafael Cerezo y Juan Carlos Gamero, que me han dado una inyección de autoestima en estos días en que el cielo está poblado de los corceles negros del invierno. Con vuestras palabras me reclino agradablemente en un colchón de pretéritos inolvidables.

Han interpretado auténticamente la nostalgia de un extranjero obligado a amar otro cielo que no es el suyo y necesita imperiosamente que le adornen el ego (aunque no sé si lo merezco…).


Ésta nota que verán a continuación será un artículo antiguo para algunos, pero para mi es un soplo de aire fresco y vivificante.

- Gustavo Marcelo Farías: Un auténtico prócer del periodismo cordobés, comencé de niño escuchando sus comentarios. La profesión y Argentina lo extraña: José Ademan Rodriguez, bajo la óptica de Brunito en Panorama Match del 16 de febrero de 1993: 


Y encima, después de que lo publicase mi amigo Gustavo Farías en el Facebook, brotaron otros comentarios tan necesarios para mi edad.

- Gloria Palomeque: Hola querido Ademan, leer tu comentario es un motivo de alegría para nosotros con tu sentimiento a flor de piel, como sos vos querido "negrito cordobés". Aquí te esperamos para compartir contigo, tu flia, amigos. Te queremos con todo el corazón y sentimos que vos a nosotros. Un abrazo enorme. te esperamos o tendremos que obligadamente darnos una vuelta por Barcelona. bss

- Rafael Cerezo: Yo tengo grabado un comentario que José Ademan hizo de un gol que es una poesía y lo presenté en un trabajo en la Escuelita- El comentario dice así: "La letra del gol fue del ojudo Patire, la música del gol la puso Muggione. Gol sublime, la peinó con la cabeza. Fue un gol tan sublime, como un pensamiento azul, como la fuga de una estrella y el delirio, la fiebre, los torsos que se convulsionaron, los brazos que flamean, es un desencadenamiento de monstruos"... 

- Juan Carlos Gamero: Gracias Gustavo. Por recordar a Ademan Rodríguez (un periodista de los que ya definitivamente no hay en la radiofonía de Córdoba), pero además por recordarlo en las palabras del Brunito, con quien me tocó compartir algunos años en la querida e histórica Panorama Match. Gracias por partida doble, amigo. 

- Carlos Zimerman: No me equivoco si digo que a mi modesto entender fue el mejor periodista que dió Córdoba. "La loca de doce gajos fue a chamuyar con los piolines" sigue sonando en mis oídos como cuando tenía 10 u 11 años y admiraba a Rubén Torri,Víctor Brizuela,Víctor Walter Villar,Rubén Caminos,José María Gianello,Óscar Jorge Sosa, Marcos y José Luis Marchini,Jorge Roca,Nilo Neder, Sergio Albarrán y muchos más, pero como Josecito El Negrito no había,nadie logro maravillarme tanto con su vocabulario, su palabra justa y exacta, su comentario ácido pero atinado y por sobre todo su valentía para hablar y criticar a quien el consideraba plausible de esa crítica . Tiene la satisfacción de haber sido declarado "persona no grata" por Talleres y Belgrano en forma conjunta, un despropósito de la época que hoy no es más que un galardón en la vida y trayectoria de un grande del periodismo de Córdoba!!