martes, 5 de abril de 2016

EL GAS DELATOR DEL EGOISMO Y LA INSOLIDARIDAD

EL GAS DELATOR DEL EGOISMO Y LA INSOLIDARIDAD


Ustedes se preguntaran cómo los pedos (simple expresión fisiológica del cuerpo) pueden tener tanta selectividad para detectar cosas tan celosamente guardadas como el egoismo y la insolidaridad.

Siempre creí en las cábalas, con más rigor, en los números cabalísticos: para redondear el mundo, Dios empleó 7 días, 7 también los colores del espectro, 7 es la rotura del pantalón (que siempre se rompe en situaciones importantes; como robar frutas o salir echando leches porque te descubrió el marido), 7 las maravillas del mundo, 7 son los caminos para llegar a Castellet, el 7 del revés es la L de libertad, según el profeta luego de 7 años de vacas gordas vendrán otros 7 de vacas flacas y 7 son los pedos sucesivos que según dice el Orá-culo provocan el cambio de pareja (con la salvedad que el último debe ser dedicado). 

Una noche, los descerrajé, malparida, no sin antes agotar la dialéctica de los 7. Tenía en mente 7 ideas esenciales para decirle a mi ex, algo así como un heptálogo, que lo de logo aporta solemnidad. Pero no, como casi siempre ocurre en las parejas, me las guardé. No obstante, porque las cosas que se guardan hacen más daño, salieron al fin por otro “lado”, en forma de 7 sonoras ventosidades. ¡Pedos pedos! (Por cierto, ¿nunca se preguntaron qué nombre tendrían de acuerdo con su sonido? Pruebas al viento: un viento amariconado con timbre de violín sonaría a Keviiiiiiin, Luiiiiiiiis, como un pedo disimulado de visita de novia; en cambio, un pedo con personalidad, grave, tronante y tonante, pedo machazo, de locro, estofado o fabada asturiana, por debajo de todos los decibelios se llamaría RRRAMÓN). De esta última forma los exhalé, de lo cual luego me arrepentí, podría haberle provocado Rinitis o Enfisema Pulmonar, ya que se trataban de verdaderas bombas químicas, con sus respectivos daños colaterales. Al punto que si un tipo está apolillando, se despierta excitado en el acto. Y si está sobre-excitado, lo duerme. 

La verdadera solidaridad hay que empezarla por casa, si hasta aspiramos con deleite el perfume de nuestros propios gases y nos da repulsión el hedor de los pedos de los demás. El pedo es la afirmación catabólica más profunda del "yo", el pedo no miente, es una grave confesión de pensamientos previos a su lanzamiento, mezcla sabores y hace mierda el mejor tecnicismo culinario; la prueba de que uno existe (a pesar de la opinión de los estreñidos). 

El pedo de uno es “SU PEDO”, “SU HIJO ÚNICO”, el aroma más dilecto, la evasión más relajante, simple gas que demuestra que la prédica de la igualdad y la tolerancia para con el prójimo son palabras “gasificadas” o “evanescentes”, de lo cual se puede deducir que la vulgar exhalación de un pedo puede servir de base para cualquier tratado escatológico del egoísmo humano. ¡Aunque hay algunos arrogantes “de cogote estirado”, que tal vez lo sean para no oler su propia bosta! Fernando Pessoa, en un poema, resaltó: “En el fondo, nunca amamos a nadie, amamos la idea que tenemos de alguien, es decir, a nosotros mismos”. ¿Vieron? Encaja justo con lo del pedo.



viernes, 1 de abril de 2016

DIOS Y EL DIABLO, FIGURAS INDEMOSTRABLES

DIOS Y EL DIABLO, FIGURAS INDEMOSTRABLES


Siendo niño, algunas tardes a eso de las seis, veía al obispo Buteler que iba a visitar a unos parientes suyos y yo me preguntaba: "¿Qué lección de caridad le podía dar a la pobre gente con ese cochazo y chofer, esa sensación de opulencia, como si fuera todo él un gran vientre sagrado, una colosal tripa litúrgica vestida con sedas?". Hombre engalanado para la inutilidad, tenía grabado en el abdomen el sello prominente de la gula y la pereza. No sé si masticaba oraciones o mascullaba los restos de las comilonas que le preparaban. Era la negación del Cristo flacucho de mirada obnubilada que se representa en las estampitas. Me acordaba de lo que dijo el Mesías: “Los zorros tienen cueva y las aves del cielo, nidos; pero el hombre no tiene dónde reclinar su cabeza”. Mirándole entreví que Dios está al lado de los apestados, pero con penicilina y mesa llena. Mis siete años no me permitían calibrar que era unos de los "funcionarios" (o prelado superior, como quieran) de la por entonces multinacional más poderosa del mundo, la Iglesia, dedicada a vender parcelas en el cielo como si las poseyera, no siendo en realidad los dueños.

Pero al menos en la iglesia te enseñaban el ejemplo de Cristo (aunque muchos piensen que éste sólo te puede salvar a través de la lotería o la quiniela). Y resulta difícil comprobar la bondad de Dios, porque hay infinidad de buena gente que terminaron en la miseria por el hecho de serlo. “El seguirte es dar ventaja y el amarte es sucumbir al mal” decía Discepolín. Los que mandan en la Tierra no dejaron nunca de abrazar la idea de que el dinero es como una escalera al cielo y abre puertas a cualquiera que lo posea. Ahora es peor, como si Dios se hubiese contaminado de los hombres, pues creo que la multinacional más poderosa es el narcotráfico: te vende el infierno con forma de paraíso, que te mete por nariz y vena.

Siempre me saludaba aquel obispo... o no me acuerdo bien. La verdad, si lo hacía, me daba lo mismo, ya que me parecía más aficionado al incienso de la buena vida que a los conciertos de arpa que dan los ángeles. No obstante la tripa colosal del sanador espiritual, por aquel entonces (años 48-49) Dios no nos había abandonado (¡y sin sobornarlo, a pesar de seguir siendo argentino!). Mi madre hasta pensó: “Que siga los estudios de bachiller” (cosa impensable antes de Perón para una mujer humilde). Todos los de mi estrato social no solamente tuvimos escuela y bachillerato incluido, sino que conocimos la zapatilla en lugar de la alpargata; también se obtuvieron hogares-escuela sin precedente en el mundo, el estatuto del peón de campo, protección de los productos de nuestra tierra, auge de nuestra cultura popular (tangos sobre todo) y el voto femenino. Jamás se fusiló a nadie, ni siquiera a los que tiraron bombas a los civiles en la Plaza de Mayo. Fidel Castro y Ché Guevara sí los hubiesen mandado al paredón por atentar contra la Patria.

No sé cuándo nos abandonó Dios… si en el 55 o en el 76, cuando pactamos con los demonios de Isaac Rojas o Massera, íncubos de una vírgen Argentina siempre en celo, a pesar de los malos tratos de gobernantes y gobernados. Y eso que desde arriba, o tal vez bien de abajo, los capellanes del ejército recibían la orden de bendecir los sables, salpicando sus cálices con sangre de verdugos. Con sometimiento y obsecuencia se abstuvo el clero ante exterminios colectivos como los de la Operación Cóndor, prohibiendo escandalizados el “operativo condón” impuesto por las sanidades de casi todo el mundo como profilaxis del SIDA. Y sonó tardío y rancio el mea culpa del episcopado argentino; se perdió entre el tumulto del “¿qué me importa?” y el silencio de 30.000 desaparecidos. A Jesús lo hubieran capturado, secuestrado, torturado y tirado al mar, o enterrado clandestinamente, de encontrarse en la Argentina entre el 76 y el 83, sólo por dejarse la barba. ¿O nos abandonó Dios en el gol de Maradona frente a los ingleses por hacerlo con la mano y decir que fue con la ayuda del Supremo Creador, alardeando además de ello?
Se sabe bien que los argentinos tratamos con los estamentos supremos. Sólo para menudencias recurrimos a la Vírgen de Luján o a la de Itatí. Por eso los españoles no habían ganado nunca ningún Mundial en ese entonces. Estos se encomiendan a la Vírgen del Rocío, a la Macarena o a la de Triana. Y los mexicanos, a la Vírgen de Guadalupe. Somos ventajeros: pedimos no sólo a Dios, sino que acudimos a subalternos (Santa Rita, San Cristóbal...). Es espectacular la cantidad de desocupados que van a pedirle laburo en Córdoba a San Cayetano; ¡deberían acudir a pedirle la absolución por vagos! Por tanto, dudamos de que Dios todo lo puede. Establecemos un politeismo encubierto, que va en contra de los Evangelios. Además de improcedente, ¡cuánto gastamos en velas!
¡Qué me iba a imaginar siendo un purrete que el estado católico, al igual que los nazis alemanes, tenían su altar en los bancos suizos, del mismo modo que el estado judío y los protestantes lo tienen en Wall Street!

Sobre los ocho años hice la comunión en la Iglesia del Sagrado Corazón. Junto al padre Juan jamás imaginé el bofetón, que equivale a una "hostia", común en muchos colegios de curas. Recuerdo el olor a cera e incienso, el coro y la habilidad fútbolística del padre Mestre en medio de la jarana del piberío, que alteraba el silencio de templo y el murmullo de las oraciones, ponían su retablo litúrgico-futbolero, retablo que se esfumó con la diáspora inevitable de los años. Cuando el sol caía oblicuo sobre algún vitriolo, era la hora del final del rosario y comienzo del partido de fútbol, no sin antes robar las ciruelas del patio de la iglesia, que nos quedaba de paso.

De niños, ya conocíamos la "atracción frutal" de robar mandarinas y naranjas a la siesta, y tambíen al verdulero que pasaba con su gorra y el carro en cuarenta y cinco grados por el peso, y, lógicamente, el matungo (con cara de empleado público cansado que le repitan que algún día su vida cambiará), seguía, agobiado por la canícula (que con esta palabran se expresan los literatos cuando escriben cultísticamente, no cuando hablan en la mesa de un bar con un amigo o amiga íntimo: sonaría ridículo). El pobre se dormía detrás del Grito Lerdo. "¡A la lina manana! (manzanas). ¡"A lo lino tomate!" (tomates). El pecado más venial que nos llevaba seguro al edén era el hurto de frutas…(lo que son las cosas, por eso a Adán y Eva los echaron del mismo). Bella época de infancia cuando no se conocía aquello de la tasa anual de inflación, sino el tazón de café con leche y pan remojado al regresar del campito cuando la tarde le pisaba los talones a la noche. El carro del verdulero tuvo un sucesor, más manipulable, pero totalmente impersonal: el carrito del supermercado. En la época de látigo y moscas de los verduleros ambulantes, muchos temían morirse de hambre; ahora, temen morir de un infarto.

Ya un poco más creciditos (catorce o quince años), alguna misa de once los domingos, porque "nos hacía sentir bien"; era algo parecido a la "paz interior". Y esperábamos inquietos que acabara pronto, para "mirar a las chicas" en un casto cristianismo de coqueteo, entre el latín, el olor a estearina y el sonido del órgano; faltaba la ambientación musical del Amor Brujo de Manuel de Falla, que sin quererlo conjugó el criterio aquel de buen cristiano “vestir al desnudo” con el de desnudar al vestido… Sólo un místico entregado a la liturgia católica como él podía concebir algo tan cargado de sensualismo alado, tan celestialmente carnal como la Danza Ritual del Fuego. Ahora recordando esas misas de once, les pongo música. Tardé en saber quién era Falla, por mi escasa formación, y sólo sabía que Cataluña era el título de un tema cantado por Lolita Torres.

Ya de adultos, a casi todos nos quedó ese tic muy argentino de persignarse al pasar frente a todas las iglesias, sin entrar jamás en ninguna. Conste que muchos no se persignan por devoción, sino por cagones, pues piensan que, si no lo hacen, “el de arriba” los castigará o no les hará descuento de pecados, aunque es preferible que sean cagones y no fanáticos como algunos musulmanes; pero ninguno practica la fe, sino la superstición. De todas maneras, toditos todos, al decir discepoliano: “allá en el horno nos vamo a encontrar”. Niegan el Evangelio y la condición humana que queda reducida al amor propio, la salud y el dinero para su círculo; el resto que se las arregle, “no son de mi sangre”. De manera que es mejor santiguarse, y no cuesta nada, con la inclusión de la argucia de las moneditas para el indigente del portal de la iglesia con intención de eternidad placentera al morir. ¡Y le regatean unos centavos a la chica de hacer faenas! Esas moneditas no forman parte del culto a Dios: las pide lastimeramente un pedigüeño siervo de Dios “por amor de Dios”. En cambio, todo lo que forma parte del culto a Dios (del portal hacia dentro) es dinero de Dios, es bendito y se recoge en bandeja pulimentada por un “delegado” de Dios, en medio del bisbiseo repetido que hace de contrapunto al latín oferente del cura del altar. Es un acto de recogimiento, no precisamente espiritual... Si la Iglesia estableciera que todos sus fieles (en una cruzada contra la miseria) deben contribuir al menos con el sobrante de sus patrimonios, renunciarían airadamente al catolicismo.

Siempre creemos que el Altísimo nos comprende, aunque a veces se nos cruza la idea de que no es justo, sobre todo al sentarnos a comer y mirar el noticiero del mediodía: es para mandarlo al carajo… Pero nos cubrimos y reflexionamos: “Quizá es para ponernos a prueba con padecimientos”. Creemos con tonta convicción que lo que le pasó al otro nunca nos ocurrirá, o es poco probable que nos ocurra, que nadie es igual a cada uno.Y nos surge aquello de “La nada, nada produce; tiene que haber un Ser Supremo que haya creado todo esto (un caos organizado)”. Y si la nada nada produce, ¿a ese Ser Supremo, quién lo creó? Misterios de la fe… Pocos se han cuestionado quién creó al diablo o en qué idioma se expresa. Y Dios, ¿qué físico tiene? ¿Lleva barbas blancas? ¿Es biónico? ¿Va cubierto con una inmensa túnica? ¿Es un triángulo con un ojo en el medio? ¿O será una estructura monumental de barro? (por deducción elemental si nosotros fuímos hechos a su imagen y semejanza).

Dios y el diablo siempre van juntos, son compinches, coexisten tomaditos de la mano en el cerebro y las pasiones, conformando una suerte de aparejamiento y determinando que el mundo sea un péndulo que oscila entre “la hora de la Bestia y la paz del Señor: comparten el Apocalipsis y la Bienaventuranza.

Dios y el Diablo están en tus ojos, por eso el paisaje y las personas dependen de cómo los mires. Otras veces se llevan mal, como cualquier matrimonio. El Todopoderoso nos intimida:¡Arderás en las llamas del infierno!, que sabemos es una amenaza de mentirijilla, equivalente a cuando de chiquilines hacíamos diabluras y los padres nos decían: “Portate bien que vendrá el hombre del saco”. La “santa” Inquisición tomaba “diabólicas” decisiones. Hete aquí que la supuesta bondad se contradice con el hecho de ser justo, como si las dos cualidades no pudieran fundirse, porque si la primera es infinita, ¿cómo va a ser justicia castigar a unos a quienes, además, les abona el terreno para que sean corderitos con forma de hombre?

¡Temor a Dios! es la primera condición que se exige a los cristianos, que equivale a temor a lo desconocido, precisamente por no conocer nada. Ante esa amenaza, Satán nos guiña un ojo, escondido debajo de algún escote y nos tienta e invita a comprar un descapotable más ligero que el viento, no creo que para que nos endeudemos eternamente y nos hagamos papilla, sino para que lo disfrutemos. ¿Por qué se habla del diablo como del mismo diablo, así como a Dios lo “endiosamos” fanáticamente?.

¿Y cuáles son los premios que nos esperan en el Más Allá? ¿Quién los especificó? Yo ya me doy por muy conforme. No quiero la gratitud de ninguna promesa, no soy tan imbécil. No espero ninguna gracia “llovida del cielo”(menos si viviera en la costa del Pacífico), ni experiencias paranormales, ni energías que flotan. Tampoco creo me castigue: sería distraer su atención por algo tan insignificante como yo; no merezco tamaña importancia de parte del Señor, ocupado en menesteres más acuciantes, como achicar o expandir el universo. Hay que ser agradecido en la vida. Si Dios me hubiera premiado, me hubiera autoimpuesto el compromiso de estar a la recíproca e incondicionalmente, lo cual incluye también ir a misa los domingos.

¿Cómo se puede saber esto de los premios? ¿Y si Dios me premia con mano invisible y me protege sin hacerse notar para no crearme precisamente ninguna obligación hacia Él?

Además, considero que Él toma a la chacota a la mayoría que creen en sus favores: te eleva y te derrumba, te hace tener fe y te acribilla. Lo he imaginado como un párvulo torpe de manos regordetas jugando con el mundo cómo si fuese un mecano, que te cambia el orden y la lógica de la historia (si es que tiene lógica), o encajando cuadraditos en el juego de los cubos (de ahí deben venir los disloques de las placas tectónicas). O como un venerable viejecito con amnesia que se adormila bajo un sol otoñal, olvidándose de orientar los rayos en otra dirección, que no todos somos Franklin y si alguien le acusara de atravesarte con un rayo El Supremo ya sabría cual es la defensa más eficaz: tener un abogado marxista que declare que no existe; y como acto de disculpa colocaría en su sitio los agujeros negros y los meteoritos, por si acaso un millón de años de estos no nos pase lo de los dinosaurios... Sí, quizás sabe el Eterno nuestros nombres y apellidos (debe tener todo informatizado), pero no a quién pertenecen, ni menos cuáles son nuestras pertenencias. ¿Qué me va a castigar Dios?, si mi vida consistió en divertirme un rato, mientras el mundo que me rodea  se lo toma todo muy en serio.

Tampoco me entregaría a los pactos con el diablo, que es un práctico proceder de obtener prebendas. Sé que tanto para el amor como para el odio no hacen falta cielo ni infierno; son dos impostores, como el triunfo y la derrota, tanto en los campos de la vida como en los del fútbol. Es el hombre quien obra mal o bien, lo cual no significa que haya Reino del Mal o del Bien, ni demiurgos ni deidades.

Dios y el Diablo son figuras indemostrables, intangibles, no hay señales evidentes de ninguno de los dos. Ambos son fundamentalistas del bien y del mal, si se mira desde la perspectiva de la magia, la superstición y la ignorancia. A pesar de que estamos en el siglo XXI, se percibe una vuelta al privitivismo místico, que ya recorre el Amazonas y toda la cintura de la América del Sur, en la voz tonante y melodramática de predicadores fundamentalistas católicos y protestantes, que penetran con más peligrosidad que los que talan árboles, pues son infiltrantes y llegan a rincones donde nadie puede llegar, como células cancerígenas que se multiplican a distancia. Según ellos, el hombre ha perdido la “felicidad genuina”... No sé de qué mierda se trata. Si el mundo capitalista es capaz de talar todos los árboles, les dirán a los pobres que es para ver bien a Dios.

Embrutecer es su consigna, volver al Medioevo, llenar de miedo a las personas. Durante la conquista española se invadió la selva con la cruz y la espada; ahora lo hacen con la cruz y frecuencias moduladas. Eso en la selva; en las ciudades, con la gente más descreída, agotados ya los misterios de una fe sin misterios, a la palabra revelada la buscan en las fotonovelas.

Uno de los dos lleva a muchos que nacieron en cuna de oro al altar inmerecido; uno de los dos provocó la desesperanza por un tazón de sopa… ¿Quién muere en gracia de Dios? ¿Los que van al cielo con alitas y castrados, sin la posibilidad de repetir el pecado original como en una ancianidad prematura? ¡A la castidad virginal hay que aderezarla de vez en cuando con besos de lengua! Junto a la ribera blanquecina del mar se tiende la oferta impúdica de cuerpos ardientes. La luz del relámpago precede al trueno y luego de la tormenta vendrá la calma. ¡Pero es de reconocer, cuántas barbaridades vienen del cielo! ¡Y nunca nadie acusó al Supremo de abuso de derecho! ¿Por qué nadie imputó a sus funcionarios el delito de cohecho, asociación ilícita con banda armada, afrenta grave a la humildad cristiana y apología del alcohol en la Eucaristía? Y según expresiones del Abad del monasterio de Montserrat venden las botellas de Aromas de Montserrat por sus propiedades digestivas, al igual que se vende la cerveza como bebida refrescante. ¿Es que éstos también se enmarcan en la divina obediencia debida?

¿Por qué no indultar alguna vez al diablo, para equilibrar las cosas? ¿Cómo? ¡Con resarcimiento de cerilla y carbón! (no vegetal, pues sería atentatorio a la ecología). Nada más purificador que el fuego; hay en él hermosos goces o ¿no es acaso en hornos de fuego donde se cuece el más sabroso pan? ¿Por qué siempre la amenaza del temido fuego? (“¡Arderás en el fuego eterno empujado por el Señor!”). ¡No habrá ni llanto ni rechinar de dientes! ¿Se habló de exorcizar a algún sacerdote por estar poseído por el fundamentalismo cristiano? ¿Cuántos han matado, y matan, en nombre de Dios? ¡Inimputable, pues viene de Dios, y éste no puede ser acusado! Y al encabritarse el suelo y encresparse los mares y ríos (hace algunos años, Holanda casí quedó engullida por las aguas), ¿con los sufrimientos pagamos los pecados y nos purificamos? ¿O el alma sólo se purifica iluminada por las claridades divinas de la Gracia? ¿La niña Omaira se habrá purificado al fin? ¿Habrás sido necesario que Dios interceda a estamentos más superiores?



Decime Dios dónde estás, que te quiero conversar...
A las diez y cinco minutos de la mañana de un sábado ingrato de noviembre, hace más de 30 años murió la pequeña Omaira Sánchez, con doce años, la niña que se hallaba atrapada en el lodo volcánico del "Nevado del Ruiz" de Colombia.

El Evangelio ha sido puesto como estandarte no sólo por dictaduras, sino por guerrillas nacidas en sacristías, tal el caso de la ETA; y es por todos conocidos que los curas y teólogos de la liberación marxista-leninista alentaron y aleccionaron a los Montoneros en nuestro país en comunidades de base y parroquias. Todos, todos han justificado los más escabrosos crímenes de la humanidad. ¿Es que no hay ningún objetor de hechos divinos-naturales (inundaciones, erupciones volcánicas…)? ¿Y qué me dicen de la intimidación que provocan desde arriba, con amenazas de granizadas contra los sembrados y son sólo tormentas de verano que no cuajan (gracias a Dios)? La cólera de Dios, allá en el cielo, depende más de la capa de ozono que de lo que disponga el Todopoderoso. También hay muchas instituciones responsables de las construcciones que te “amenazan” desde arriba, con el deterioro de los edificios antiguos: cornisas, balcones y fachadas proclives al desprendimiento ya han provocado varias muertes aquí en Barcelona.

¡Qué entramado! Porque tengo entendido que Cristo encarnaba al demonio para los romanos y el Ché Guevara para los EEUU, Hitler era un Dios para los nazis y el marqués de Sade para los perversos del sexo, y los curas del Tercer Mundo tienen el diablo marxista dentro.

Dios y el diablo están en el horizonte del levante y del poniente: uno en el esplendor rosado de las yemas de la aurora y el otro en el rojo bermellón del crepúsculo; o ambos tan poderosos sólo ocupan el espacio breve de una roca al influjo de la lumbre de un ascua en una noche de habaneras en el Empordà. ¿Quién dictará el ritmo que se posa en las caderas? ¿La argéntica apacibilidad de la luna llena? Lo que más templa el espíritu, según dicen algunos, es el goce de la carne.

Dios y el Diablo son la imagen que nos hacemos del bien y del mal, es eso, solo una idea figurada en abstracto que nosotros nos creamos de ellos, pero no quiere decir que uno sea la bondad personificada en las nubes y el otro la maldad reencarnada en una figura llena de fuego y azufre. 
 
(Jesús: ¡SIN TRAMPAS, EH! Que se lo digo a mi padre)


 
 

miércoles, 30 de marzo de 2016

"HACER EL AMOR"

"HACER EL AMOR"

"Hacer el amor" es un eufemismo, pues parece que hay que edulcorar lo primario e instintivo de tal acto sexual. 

Ya bastante se ha vulgarizado la relación de pareja en el cine y la tele; te saturan de sexo, con escenas en la cocina, de parado, en el rellano de la escalera, en el ascensor, arañando la hierba, en una permanente agresión de tetas y culos y paquetes masculinos. Pero lo más ridículo es que hasta para designar la relación sexual, el apareamiento, el acto carnal entre parejas le llaman "hacer el amor". La palabra fornicar recordemos que viene del latín fornike, que significaba la curva inferior de un arco, ya que bajo las bóvedas de los puentes y callejones era donde se podían alquilar los servicios de las prostitutas romanas (el Zurdo Rivadero creía que fornicar era una tarjeta de crédito). 

Yo no quiero ponerme en inquisidor del erotismo popular y callejero o en mirón de pasiones ajenas, pero es incorrecto eso de que cada uno debe hacer con su cuerpo lo que quiera (según dónde y en qué momento), si no ¡cagemos en las plazas públicas! Ese "hacer el amor", como dice generalmente la mayoría es sobarse los vientres, restregarse sin ternura, poner la proa del instinto al sur del ombligo. Es sólo ardor genital, tirar la semilla sin que importe el fruto. Es mentir exhalando un "te quiero" en medio de la convulsión y las morisquetas de la descarga. Es sólo un balance de sábana húmeda... Y todo en una suerte de canibalismo erótico propio de fondistas del sexo, pues hoy las posibilidades son más directas. Polvos chapuzeros en los que hasta te guían el palo enhiesto (no Iniesta, como dijo el Negrito Rubén) hacia el trajinado canal fronterizo con la aduana del endometrio. Hay un facilísimo para la relación sexual que la ha tornado obsesiva, patológica y mecánica: toqueteo-chupetazo-coito. Lo que te comes goloso resulta poco; termina en ducha y decepción. La prisa por el placer hace que no sea fino el preludio de la líbido y todo coito debe tener su introito.

Con todo, hay maneras y maneras de interpretar lo que significa “hacer el amor”. Cómo decirles...

            - Jesucristo hizo el amor cuando multiplicó el pan y los peces para repartirlos a la gente. Una digresión muy acertada la del periodista Víctor Brizuela: “Dicen que el divino Maestro Jesús multiplicó los panes y los peces, y esta señora que está acá -señalando la foto de su madre- mi vieja, multiplicó los panes, los peces, las alpargatas, los guardapolvos, la comida, todo… Simplemente me acordaba de ese efecto multiplicador que ella tenía”.

            - Hizo el amor el famoso oftalmólogo catalán Dr. Barraquer cuando donó sus ojos a un minero asturiano.
           
- Gabriel Celaya (poeta) hizo el amor con sus obreros, regalándoles su fábrica para morir en la miseria.

            - Hizo el amor A. Zweitzer con los aborígenes del África; hasta vivió en una choza como ellos para que se acercaran y así poder curarlos.

            - Hizo el amor Jesús con María Magdalena cuando ella le dijo: "Ven a mi casa y compartamos el pan y el vino; Te ruego que vengas a mi casa". Entonces Jesús la miró y toda la plenitud de su mirada la envolvió y dijo: "Tú has tenido muchos amantes y, sin embargo, yo sólo te amo. Los otros hombres se aman a sí mismos cuando buscan tu compañía. Yo te amo por ti misma, amo lo invisible que mora en ti". Luego Jesús se marchó. Desde aquel día, María Magdalena dejó de sentirse una cosa;  se volvió mujer.

Hace unos años, mi hija tendría nueve o diez años, andando por calles de Barcelona, con la carita ruborizada me dijo: "¡Papá, mira esos pichos!". "¿Qué pasa?", le pregunté. "Están haciendo el amor, papá". "No hija, no, no están haciendo el amor, se están apareando, así, naturalmente, como lo sienten, sin que se señalen con el dedo, porque no tienen prejuicio ni doble moral. Esto tiene su precedente en los indios Siriono del Amazonas. Se mueren de vergüenza, hijita, si los ven comer, pero copulan en público, como quien se come un bocata"

Amor tenía por los alumnos nuestro profesor de inglés, Blazwind (de origen alemán), el hombre más comprensivo que conocí en mis años de bachillerato. Sobrepujaba su dolor muy por encima de nuestras sarcásticas risotadas y chanzas herejes de soldadesca portuaria borracha de mala educación, ante quien ni siquiera respetamos con un silencio el día que nos anunció la muerte de su madre, leyéndonos una cartita que temblaba entre sus dedos, su dedicación como profesor no debe haber sido muy dichosa, junto a semejante hato de imbéciles. (Teníamos trece años, pero no es excusa para mofarse ni humillar a nadie, y ,menos a él, que derramaba amor hacía nosotros).

Y en último instancia, no hacemos el amor, porque el amor no se "hace", se lleva adentro; hay que buscarlo dentro, es todo un misterio, un jardín oculto con claves secretas de sensaciones, ternuras, afinidades y voluptuosidad, y lujuria también, que yo no creo en eso de la conjunción del diablo con la carne. Pues mejor es gastarse que enmohecerse. Dicen las andaluzas que "Antes que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los cristianos". Pero, eso sí, sin quitarle esa pizca de delicadeza para dignificarlo. Inclusive el hecho del acto carnal por sí mismo puede tener una fuerte impronta de amor-amor, en una irresistible atracción. Y tanto puede ser cristalino o representar una cama con serpientes (se lo puede utilizar para obtener dinero, ventajas, matrimonios por conveniencia... o contagiar enfermedades). Hasta el mismo tango; dicen que al bailarlo tiene el amor en los labios y el sexo en las piernas.


 

jueves, 17 de marzo de 2016

INTELECTUALES

INTELECTUALES



Muchos creen ser notarios de la realidad, que bien podían ser empleados en estadísticas. Seguro no fue uno de ellos a quien se le ocurrió crear cosas imprescindibles como: la cama, el paraguas, la fontanería, la puerta de las casas, un taxi a las 4 de la mañana, un borracho, el cristal en las ventanas, los palillos (ellos dirían mondadientes), la caja de cerillas, los chistes (tan necesarios en toda reunión, que son anónimas creaciones del ingenio popular), el bidé, el inodoro (que lo hubieran hecho para el culo)... Claro, no, no, no... No son capaces. Eso sí es ser inteligente. 


Un libro es útil, aunque no imprescindible. Saben bien lo de los papiros egipcios, pero no de ese otro papel que termina en periódicos, que a su vez acaban como envoltorio de carne o pescado. 

Yo me considero un ignorante. Y no hay nada más digno que despreciar lo que uno ignora: si cuando quieres conocer algo terminas más confundido. Hay un ciclo en la vida en que nuestros ojos comienzan a fijarse más en las páginas de la vida de uno mismo, que es exclusiva e intransferible.

¿Cómo se come lo que nos dicen los intelectuales? 
Borges se definió como un “anarquista conservador”; 
Indro Montanelli, premio Príncipe de Asturias, como “anarquista pacifista”; 
Norman Mailer se autotituló “conservador de izquierda”; 
Josep Pla, “marxista de derechas”…   
José Agustín  Goytisolo, en el colmo de la “originalidad”, 
luego de declararse falangista remató: “Siempre he sido lo que soy: un franco tirador de izquierdas".
Pío Baroja fue liberal, nacionalista, anarquista y dogmatófobo. 
¡Que los entienda su madre! 

En los países latinos, casi todos estos “pensadores de lujo”, antes de la economía global, eran progresistas, simpatizaban con la República española, con los sandinistas, zapatistas y el Che Guevara y tenían “probada moralidad”, pues se les consideraba “comprometidos” para diferenciarlos de los reaccionarios o aburguesados, 
en tanto jamás sintieron simpatía hacia los operarios de fábrica. No creo aguanten su olor a sudor...  Ahora son realistas. Pero el tiempo se encargó de dar una vuelta de 180º a la superficialidad de sus argumentos.  El marxismo es vocablo pasado de moda; la izquierda y la Revolución, una utopía. 

La verdadera utopía es ser el hombre de las 3 C: Cama, Culo y Comida, al igual que el ideal del fútbol debe ser el de las 3 G: Ganador, Gustador y Goleador. Se impone en estos tiempos la neocultura de los índices Dow Jones y Nikei. Hace más de cincuenta años que repiten los eslóganes de la utopía izquierdosa; son los mismos que decían que “el capitalismo caerá víctima de sus propias contradicciones”, o que “el avance del socialismo es inexorable”. 

Luego de la caída del Muro de Berlín, con los rusos bailando rock y consumiendo Coca-Cola, ya no saben qué decir... Poca cosa quedó del paraíso soviético: el vodka, ballet, mafias con sus "putas" y putines presidenciables, la eterna ensaladilla y la letal ruleta.

¡Y lo que iba a pasar en el apocalíptico 2000! Que los japoneses iban a cagar a los yankees, que las máquinas se emocionarían como el hombre (Odisea en el espacio) y hasta el boxeo tuvo profetas que aseveraron que acabaría con el siglo (según el comentarista Ulises Barrera), cómo se va a acabar si tiene sus raíces en el hambre y la violencia. En el fútbol es donde se da la mayor concentración de “profetas” o “analistas”, no hay profesional del periodismo o ex-profesionales del fútbol con categoría de monstruos sagrados que no se hayan equivocado como supuestas autoridades conceptuales para valorar el fútbol. Pruebas al canto: “ En el Mundial de EUA, Pelé, Cruiff, DiStefano, etc... coincidían en que Colombia era el gran favorito para ganarlo, fué el primer equipo que dijo "adiós" en las primeras de cambio. En el de México 86, toda la prensa argentina habló peste del pobrísimo juego de su selección y que su técnico Bilardo representaba el anti-fútbol. Al término del certamen, con Argentina campeón del mundo, grácias a Maradona, todos los “profetas” dijeron al unísono: Perdón Bilardo!". ¿Y quién apostaba un duro por Camerún, rival de la Argentina en su debut en el Mundial de Italia 90? Que ya sabes fué perdido por los nuestros. Y lo más actual, Mundial del 2002, casi todo el mundo de los “sabiondos”, decía muy suelto, como guardando una secreta erudición: Las grandes favoritas son Francia y Argentina, las dos hicieron las maletas en los octavos. Es de preguntarse: ¿Para qué mierda sirven las opiniones de tantos papagayos si el fútbol sigue siendo una ciencia oculta? Con la lógica de sólo uno o dos jugadores que marcan la diferéncia y un 40 o 50% de azar. 

Todos los “profetas” han sido fatalistas con sus contemporáneos, pero de peor calaña son los profetas religiosos que nos hacen creer que todo lo que pasa son “castigo del Señor”. 

Los que se dan aire de intelectuales no contaban con algo muy simple: que el hombre desconoce la historia o la repite tanto en tonterías como en pronósticos. Y no faltarán gastrónomos de diseño que augurarán cabrito en píldoras o bacalao en tableta. 

El “socialista” Felipe González, ya siendo presidente ( no era más el Isidorio de la clandestinidad), dijo: “Prefiero morir de un navajazo en el metro de Nueva York que de tristeza en un hospital frenopático de Moscú". Se puede deducir que un día pueden afirmar que Guillermo Vilas no era zurdo o era un zurdo mentiroso que manejaba en realidad la derecha o que Barbara Streisand no tenía una nariz pronunciada, sino que tenía la cara muy atrás. También se descubrió hace poco que la Moreneta resultó ser blanca y tarde descubrieron que Jesucristo era de izquierdas, pero con claves para la derecha. Todo depende de cómo coloquen sus intereses los marchantes y empresarios del esnobismo. 

Georges Bernard Shaw dijo que la Sinfonía en Do Mayor de Schubert era "exageradamente estúpida". Para Ernest Newman, la música de Mozart no era otra cosa que “los balbuceos de un niño prodigio”. A ambos se les consideró brillantes al afirmar tales opiniones, porque eran tiempos en que se admiraba a los críticos. Si cuatro o cinco críticos de arte decidieran que la obra de Picasso era un adefesio, este artista sería un anónimo malagueño llamado Pablo Ruiz. 

Prematuramente, me di cuenta que un cuerno no es un cuerno, sino una idea progresista de que le están haciendo el salto; que un condón no es tal es una oda de simiente oprimida, que tres ojos venden más que dos, una vaca dice miau y que el negocio es reflejar lo que no existe en la naturaleza. O sí, porque todo es reflejo de la realidad, como los cuadrúpedos de una sola pata o aquella mina que fue modelo de Picasso, de quien decían que tenía unos “ojos que roban la calma y sus besos un raro dulzor”, y un ojo en la mejilla, y lengua trífida.. 

Julio Cortázar se proclamaba “enemigo” del presidente Onganía, pero desde su confort parisino, por lo cual era impensable emparentarlo ideológicamente (como él pretendía) con la lucha del Ché Guevara en la selva boliviana. Además fue un mal nacido, pues expresó: “Prefiero ser nada en una ciudad que lo es todo (París) a ser todo en una ciudad que no es nada (Buenos Aires)”. Además tenía simpatía por De Gaulle y a la vez por los activistas que lideraron el Mayo francés, encabezados por Cohon Bendit, aquel rojo de los pertrechos callejeros para cambiar el mundo, pero que terminó cambiando dinero en los mejores bancos del mundo. El mismo Cortázar reconoció que se fue de la Argentina porque los parlantes peronistas no le dejaban escuchar tranquilo a Bela Bartok. Todos esos “zurdos” terminaron como empresarios de derechas. Seguro que Cortázar prefería La Marsellesa que La Yumba de Osvaldo Pugliese, ya que queda más chic y da patente de comprometido con sus congéneres de izquierda.


Para tipos como él, los peronistas siempre fueron hordas de desclasados con aspecto de murga o malevaje reclutado por demagogos. Pocos tienen la suerte de leer El Quijote a los doce años como el mexicano Carlos Fuentes Macías. Papaíto Fuentes era diplomático, claro, el nene izquierdista acérrimo consubstanciado con las reivindicaciones rebeldes de Chiapas, tanto él como García Márquez, que hasta tuvo problemas con la VISA,  no eran bien vistos por EEUU,  ahora que los dos, fueron invitados a cenar por Clinton dijeron: “Hemos pasado de la lista negra a la blanca”. Se ve que Marx y Engels no les enseñaron a ponerse rojos... 
  
Algunos de estos especímenes se establecen a orillas del Sena. Uno dijo que García Márquez descubrió recién desde París a Macondo, con su matriarcado y su misterio, pues antes estaba inmerso en él y por eso no lo podía descubrir (cualquier boludez que diga esta gente, vende). Jorge Amado dice que es más facil  trabajar en París que en Brasil. Su mujer comenta que los 50 años de matrimonio equivalen a 100, pues nunca salió de casa. Con Borges pasó lo mismo... Ese es  el "trabajo” de ellos: leer todo lo que puedan, atiborrándose de infinitas lectura para encontrar algo que no tiene sentido, el sentido de la vida, para así ir dorando y sazonando los plagios. Amado fue diputado comunista y como tal terminó escribiendo en la Ciudad Luz.

Los escritores argentinos de la “inteligentzia” tenían que ser antiperonistas. Sábato dijo que el justicialismo, con su vulgaridad y excesos, era incompatible con el universo platónico del intelectual. Aclaro que para mí el “universo platónico” consiste en matar a alguien por una frase o chantajearlo por un vocablo, bajarse los pantalones para que les editen un libro cuando se es primerizos o sufrir de “inmadurez afectiva” según alegó ruin y cobardemente Camilo José Cela como causal de divorcio de su primer matrimonio. ¿Qué más puede esperarse de este señor que en plena Guerra Civil española ofreció sus servicios cómo delator al comisario general de Investigación y Vigilancia franquista? Y el izquierdoso de Heminway ¿Cómo no iba a tener angustia existencial viviendo en pedo?

Si “universo platónico” quiere decir que el poder y el mundo son una mierda, pero lejos de la tierra donde se nació y predicar el escepticismo y la negación total, porque eso queda bien y vende, ¡al ver una estrella fugaz no da ni ganas de pedirle un deseo! Luís Goytisolo se autocalifica de escritor extraño y académico extraño... La duda grande es saber si este señor es terrícola. 

Terenci Moix siempre intentó encontrar el absoluto en el amor: “Ellos buscaban mi cuerpo; yo, su cerebro”. Creo más bien que en vez del cerebro era cabeza de pinchila, pero hete aquí que ésta no tiene sesos. 

París era una fiesta con los primeros porros con los beatniks americanos y los amigos cubanos de Almendros resultaron entrañables. ¡¡Absoluto...!! ¿Cuál será el de esta gente iluminada? ¿Es la quinta esencia? ¿Es el vacío más delicioso? ¿Lo que nos sugiere tal vez nada y nos llena todo sin saber la razón? ¿Por qué sólo a ellos les cabe lo del “absoluto”? Boludos, tristes... La velocidad de la luz, el ojo de un huracán...¡eso sí que es absoluto! ¡Y prodigioso! Y la manía que tienen el Terenci, Guillermo Cabrera Infante, etc, etc. de redundar con la historia del cine de Hollywood, habiendo tantas cosas señeras en el mundo... ¿Qué me importa a mí con quien se encamaba Rock Hudson? Si con Sonny Liston o  el gordo Monono. ¿Qué gana la humanidad por el hecho de saber que las cenizas de James Mason aparecieron en un banco suizo? La mayoría de estos galanes estereotipos de hombre perdían aceite... vendían lo que no eran.

Ufanándose de ser “rectores del pensamiento”, no pueden permitirse decir ligera e irresponsablemente que se equivocaron al acostarse comunistas y levantarse conservadores, tener cuna socialista y panteón conservador o ser de jóvenes pirómanos y de mayores bomberos, cayendo en las generales de la ley como cualquier jovenzuelo cambia de vestido o de peinado. La muletilla de estos cobardes se basa en el “rectificar es de sabios”, así subsisten miserablemente entre el miedo y la vergüenza de haberse vendido al poderoso de turno y no haber luchado hasta el final, se nota que para ellos “París bien vale una fiesta”, y una idea no vale una mierda. ¿A ninguno del género humano se le ocurrió ser marxista de viejo y conservador de joven? Una de las excepciones fue el escritor argentino Arturo Jauretche; según sus propias palabras: “Me queda la originalidad, creo exclusiva, de haber subido al caballo por la derecha y bajado por la izquierda en un país donde todos los políticos lo hacen al revés (no solo en Argentina, sino en todo el mundo). Lo he pagado con 40 años de vida al servicio de mi pueblo”. 

El entendimiento y las ideas no son vestiduras de floreo dialéctico. El sustrato mental no va a la esteticienne. “Hay que actualizarse a los tiempos que corremos”, se justificó Vargas Llosas, ex-marxista y ahora líder rancio de derechas, otro experto en travestismo de ideologías, cosa que aprendió desnudando a Isabel Presley. Vivió treinta años confundido, el promedio de años que cualquier lelo como yo emplea en deducir que los intelectuales son unos falsos o unos brutos. Tendrían que haber escrito con lápiz para poder borrar los errores. Italo Calvino deslizó: “La necesidad de mirar el pasado con ojos nuevos”. Rubén Darío: “No sabemos adonde vamos, ni de dónde venimos." ¿Cómo no van a provocar los tan mentados choques generacionales que niegan lo de concatenación de hechos y fenómenos? Crean personas emponzoñadas aptas para la no-convivencia y el desacuerdo ya desde retoños y en cualquier instancia de sus vidas les florece la cizaña. 



El cálculo y la experimentación sobre las cosas y personas de la historia se ve que no sirven de mucho. Tengo aún presente aquella noche en que cinco "eruditos" periodistas (los intelectuales de la era moderna) aseguraron que bajo ningún concepto se desataría  una guerra entre EE.UU e Irak. A los pocos minutos ardía Bagdad... (Tal cual lo expresé en el escrito "Madrugada", publicado en La Voz del interior y en este blog hace unos meses). Jamás escuché una rectificación de sus anteriores afirmaciones… Para dos sabios como Einstein y Freud era impensable el desencadenamiento de la 2ª Guerra, a pocos meses de iniciarse ésta. Kierkegaard escribió que era incapaz de pisar una hormiga, pero que le hubiese seducido la idea de que durante un cuarto de hora permitieran que pelotones de fusilamiento se encararan contra periodistas, impartiendo él la orden de fuego.


Casi nunca los esclarecedores “sesudos” encuentran un punto de coincidencia entre este manejo bipolar de la vida, como podría ser una demo-dura o dicta-blanda. Tanto una como otra te enseñan que el dinero es la gasolina de la moral y la fe, aunque la decencia es la que tiene el secreto de extraerla sin provocar incendios. Les doy unos ejemplos: siempre se imputa a las democracias que de la libertad se pasa al libertinaje, al auge de las drogas y la prostitución, financiaciones ilegales de partidos políticos, transfuguismo, lo disparatado de ver la policía con pasamontañas y los delincuentes a cara descubierta en Euskadi (la cara es como el DNI de la libertad, la capucha es el velo, el ocultamiento de la indignidad del criminal con “móviles” políticos o independentistas), empresarios que salen de la cárcel por “profunda depresión”, alumnos que le tocan el culo a la maestra... Un estudio sobre la violencia juvenil en Catalunya revela que unos 12.000 escolares catalanes de secundaria entre 12 y 18 años tienen miedo de ir al colegio y que hay 25.000 estudiantes que suelen pegar a sus compañeros y 4.000 confiesan haber agredido a un profesor y uno de cada 3 dice haber probado marihuana (estas cífras estadisticas las extraje hace veinte años de los periodicos locales). 

Los “pensadores” de nuestro país (Argentina) opinaban del tango que era un “reptil de lupanar”, según la expresión impuesta por Leopoldo Lugones. Al cabo del tiempo, cuando se acepta la música tanguera en los salones de París, lo convirtieron en emblema ciudadano de Buenos Aires y de dos o tres ciudades más. En la actualidad, dicen que es tan refinado el tango-música que terminará como música clásica o concertina. 

¡Los comunistas y socialistas argentinos son los peores farsantes que he conocido! Todos con su barbita y la pipa “cortaziana”, hipocritones de cuidado; uno muy renombrado llegó a decir: “Cuando me miro en los ojos del hambre, me da vergüenza ser civilizado”. El tiempo, que es el mejor acomodador de realidades, les rasuró la barba y les señaló que el mejor camino para sus hijos era estudiar en Estados Unidos. Y que no le hablen de revolución a ninguno, sino de éxito personal.


Otro teleideólogo, barrigón y bon vivant de izquierdas, Pablo Neruda, también “sufría” por su Chile y por su presidente Allende (pero bien allende los mares), a 12.000 km. chupando y morfando a expensas de consulados y embajadas toda su vida, cacareando en otro lado (en París) y no poniendo los huevos donde correspondía (en su Chile natal) que es igual que tirar la "tinta" y esconder la mano, lanzando además parrafadas laudatorias en honor del criminal Stalin, que en esa época lideraba el “paraíso” soviético. ¿No lo sabían los intelectuales de izquierda que era un asesino? Manuel Vázquez Montalbán, de reconocida adhesión al marxismo, recién viene a reflexionar como “gran novedad” que Israel se pasa por el culo las resoluciones de la ONU con respecto a las reclamaciones palestinas; obvio es, además, que en el maximo foro internacional, se fraguan leyes internacionales propias de Estados Unidos.



 André Gide, que fue el eje de todo el movimiento cultural francés en la etapa de entreguerras y Premio Nobel de Literatura en 1947, militó en el Partido Comunista del que se apartó luego de su viaje a la URSS. Winston Churchil, también galardonado por la academia sueca, encarcelaba a Gandhi y a Nehru, que luchaban por la independencia de la India. El doctor Roberto Noble, fundador de El Clarín, recorrió todos los andariveles de la política nacional, desde el viejo Partido Socialista, pasando por el socialismo independiente, de cuyas filas fue diputado, hasta terminar siendo ministro del doctor Manuel fresco en la provincia de Buenos Aires (pasó del socialismo al seno de la oligarquía). Por último, fue gran compinche del Frondi-Frigerismo. Américo Ghioldi, fundador del Partido Socialista en Argentina, fue embajador en Portugal apenas iniciado el proceso militar, y dijo que era partidario de los “objetivos del proceso”, que es un “proceso” para el día de hoy (???). 



Cuando el general Benjamín Menéndez intentó el derrocamiento de Perón en 1951, Ghioldi iba a ser figura destacada del esquema del gobierno que se formaría. A los jóvenes “iluminados” de la izquierda, Perón, a la manera de un prestidigitador, los usó como fusibles o soldaditos de plomo haciéndolos aparecer y desaparecer a su voluntad. Desde su exilio en Madrid los alabó y les dijo que ellos serían los custodios de la patria socialista peronista. Al pretender éstos formar “brigadas revolucionarias”, los eliminó de su guiñol fanatizado sólo con una palabra: “Imberbes”. Hasta se dio el lujo Perón de reflexionar públicamente: “Si he vuelto a ser protagonista de la Historia una y otra vez, es porque me contradije. ¿La patria socialista? Yo la he inventado... ¿La patria conservadora? Yo la mantengo viva. Tengo que girar para todos lados, como el gallo de la veleta”. Cómo explicarles lo genial y ladino que era Perón. Al eslógan “¡Perón!, ¡Evita! ¡La patria socialista!”, quitándole una coma les hacía mierda el socialismo: “Perón evita la patria socialista”. Los intelectuales nunca han tenido un papel relevante en los gobiernos cuando les ha tocado integrar uno de ellos.



            En diferentes épocas, todos han hablado con indescifrables códigos elitistas. Sus obras son “un canto a la libertad” y pertenecen a la gauche divine. Estos nenes de papá se han pasado la vida leyendo pues no han necesitado laburar y no saben un carajo de nada. En su formación confluyen algunas circunstancias que les son comunes:

- son hijos de ricos

- se educaron en colegios religiosos (de ahí su aversión a Dios)

- “debutaron” con la sirvienta (por falta de calle)

- han concurrido de jóvenes a cines de arte y ensayo a ver películas como: La dolce vita, Morir en Madrid, El perro andaluz, El acorazado Potemkin...

 - se repiten en expresiones como: “Bebe como un cosaco”, “Fuma como un carretero”. ¡Si los que de verdad fuman son los timberos!

- inventaron la frase “La felicidad es el sueño de los idiotas”. La felicidad o la infe depende según ellos del saber o no (si siendo sabio se es infeliz, ¿para qué leen?)

- normalmente tienen un gato en su condición de solitarios: qué poeta no ha mencionado que muere en compañía de un felino

- proceden de familias con aparentes contradicciones ideológicas: un hermano es conservador y otro izquierdista; el padre terrateniente, la pequeña estudiará periodismo, y el menor ingresará en el liceo militar (que siempre puede haber ruido de sables). Casi todos han sido diplomáticos, en Chile no más, Jorge Edward fué embajador ante la UNESCO, Gabriela Mistral cónsul vitalicia, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, etc, etc...

- son envidiosos. Para Borges, García Lorca “Siempre me ha parecido meramente pintoresco. Aplicó ciertos procedimientos de la literatura francesa a temas andaluces”.
 
Yo sé de la vida y tengo el hábito de tirar a seso frío y lengua caliente lo poco o mucho que aprendí. Ellos se revisten con una pátina de humildad muy visible, por lo cínica, como Josep Pla, que seguro creyendo que él sabía mucho de la vida dijo “que de la vida no sabía nada”, rudimento calcado del socrático “Sólo sé que no sé nada”. Le creo al empurdanés, a pesar de su falsa modestia, pues para escribir con tan brillante prosa hace falta pasarse tres cuartas partes de la vida enfrascado entre montones de libros, como casi todos sus colegas, que les cortan paso, les ahogan y les obstruyen los senderos de la realidad; por eso ignoran la cara perra del devenir de los años. Y fingen no saber cómo fue el gol de Maradona a los ingleses en el campeonato del 86... “Desconocen” a pequeños héroes de un pueblo, pues no vale la pena hacer pulseadas con débiles dioses criollos, sino hacerlas con los metafísicos de la mitología: es apabullante el colosal Poseidón, enorme y cabreado, esgrimiendo el tridente, que un pobre mito gordo teñido de rubio y hecho una piltrafa por la cocaína ... Claro, algo saben: el oficio para la venta literaria, la habilidad para la cátedra, el púlpito, la conferencia o el simposio, y, lo más triste, encauzar la ruta ideológica de generaciones de jóvenes, para luego abjurar de sus principios. Al trazar la raya de la suma, sólo queda una resta de informaciones abstractas que caen ante el dinero o la mala utilización. Lo único que parece ser verdad es que el planeta será un desierto con tres bananas para los más ricos, aunque convengamos, no creo haya un mundo mejor que este, con todos los defectos. Y no obstante seguirá girando gracias a la sangre fría demostrada por Dios cuando de las cosas del cosmos se trata. Es en las cosas de la tierra cuando el Altísimo cae muy bajo a veces, y como no sale ni se ve en las fotos porque es invisible la cosa le funciona, sino le faltarian el respeto.

Sólo unos vagos pueden haber inventado tantas corrientes de pensamiento, de cuya utilidad práctica para vivir mejor la vida no se ha demostrado absolutamente nada, salvo comer el coco a generaciones de ilusos, entretener a diletantes…

positivismo lógico, existencialismo, racionalismo, humanismo ateo, materialismo dialéctico, estatolatrísmo, moralismo, teísmo, anarquismo, hedonismo, conductismo, realismo, escepticismo, criticismo, estructuralismo, neoescolasticismo, liberalismo, neoliberalismo, tecnocratismo, postmodernismo, cultismo, pacifismo, maximalismo, simbologismo, ecologismo, inconformismo, universalismo místico, cristianismo ateo,  el sismo y yo mismo (versión vulgar del yoismo).
  
Todos los ismos son marionetas que saltan y bailan de acuerdo al dinero que sostiene a cada uno de ellos. Una idea se abraza o se rechaza no sólo por sus valores y contenidos, sino por los intereses que giran en torno de ella. Tres de ellos, comunismo, fascismo y nazismo, tuvieron corolarios de sangre y demencia. El capitalismo fue siempre la última etapa insalvable a la que todos tuvieron que recurrir. Las patrias no son el resultado del derecho sino de la fuerza que luego crea el derecho tras el hecho. Aunque los filósofos y sus ismos digan lo contrario, en la realización del hombre, el mundo se movió, desarrolló o involucionó, más que por las ideas, por el óvulo, la chispa, la rueda, las tetas y el orto.

Ante tanto arsenal filosófico, es de preguntarse: ¿es posible que existan el bienestar social? Porque con tanta teoría debe existir ¿no? ¿Y el amor, la paz, la justicia, etc., etc., etc….? O alguna cosa de éstas, aunque sea por separado. Y ya agotados los modelos y patrones políticos sólo quedan algo axiomático: al que hay que cambiar es al hombre, considerando que la iniquidad tiene unos 4 millones de años.