jueves, 3 de marzo de 2016

SOLEDAD

SOLEDAD


¿La soledad es aburrida? 
No hay una igual a otra: es mía. Para mi, la soledad es una letanía festiva de lo que vas dejando, una fiesta del divorcio de todo, una despreocupación beneficiosa donde no me siento ni viejo ni joven en un estado atemporal, porque el tiempo ya me devoró hace años. Si le das la vuelta es como una nupcia de ausencias queridas (y malqueridas), pero no tolero ni advenenizos ni presencias residuales, salvo las dos personitas que me acompañaron en esta mi soledad: el Kiko y el Zurdo Pequeñitos, surrealistas, siempre alegres, aparentemente minúsculos, lastimados uno por un bisturí y el otro por un cromosoma improcedente. Ellos me enseñaron a desentrañar los misterios de la comunicación: el Zurdo se desesperaba en cada intento foniátrico por hacerme reír, mientras que el Kiko repitía y repitía lo que no nos atrevimos o no supimos entender. “Hace un día precioso, ya verán como viene alguno... y lo jode” les dicía a ambos.

Me compensa con creces el hecho de pensar si me han abandonado o nunca estuvieron a mi lado los que aparentemente lo estaban.  Los que han desistido de vivir conmigo (yo el primero) no será coherente que asistan a mi entierro. 

Me iré sin dramas, con la calavera bien alta y sin saludar a nadie, 
como un mal artista abucheado por el público,   
reducido en una cajita de madera parecida a la de los anillos y chucherías oxidadas.
Cajitas que ya no cantan. 
Ya no guardo rencor, 
no es de persona de bien. 
Nada de juegos maniqueos a estas alturas, 
clasificar burdamente a la gente en malos y buenos. 
Y conste que todas las sociedades albergan en su seno a malísimos e hijos de puta
Algunos moderados, sí, que la van de buenos por aquello de la simulación, 
porque los buenos y buenísimos sólo se ganan la soledad.

Se pasó el tiempo de pensar en los demás o alguien que me necesite. Tengo que priorizar el yo, elegir entre mi mundo y el de los otros. 

Acusadoras están las plantas que nunca regué, empresa que para mí equivale a barrer el Sáhara. Creo visualizar mi propia aura: si vierasn qué blanca es, igual de blanca que la palangana donde me bañaba mi madre, aunque también la veo rosada o celeste, como si me hubiera impregnado de todo el cielo mientras ella me frotaba. Me sigue la súplica mansa de sus ojos que me llaman desde un retrato y ella refulge con un canto de eterna comprensión en medio de otras fotos, de poses y risas. “A ver, por favor, Luis, Luis, whisky, whisky... Sonrían que parecen mómias”, “¿Caben todos?”, “¡Eh, Nonocha, arrimate un poquito más! ¡Y tu ponte abajo, Kiko, si no, no sales hombre... Te tapan!”. 

Me gustaría que ella me escuchara: “Mamá, ¿te casaste enamorada? Te pregunto porque en una foto sonríes tan contenta, tan feliz y en otra tu mirada es una negativa”. 

Escombros de un instante... 
Está su mirada en la fotografía. 
Pero no hay quien me pase la mano por el lomo. 
Es inevitable mirar las imágenes, 
todo debe estar en su lugar: 
la montaña de Estartit, el Rockefeller Center, la Casita de Disney de Bariloche, 
los verdes de Iguazú con su garganta del diablo, 
los cactus de Humauaca, el Kiko con sus papás, 
los gomeros de la Recoleta en Buenos Aires y todos, 
todos los días en largos ejercicios de meditación 
me dispongo a acordarme que tengo que olvidar. 
Portarretratos que dejan de estar bien escuadrados; 
nadie los acomoda y se caen, como uno. 

 
Y el Kiko, siempre el Kiko,
inolvidable "monguito" hermoso.
Me gustaría probar de nuevo,
estar ahí otra vez.
Todo huyó de mí...
La vida no da segundas oportunidades.
Luis, Luis. Pónganse más juntos”.
Sólo en las fotos estamos juntos...
Cinturas enlazadas, cabezas reclinadas...
Whisky, whisky”...
En las manos, tiernas caricias que se posan en el hombro de todos,
como si fueran a morir de esa forma,
cobijados, aunque sólo sea un momento,
un “click”...
más parece una promesa inalterable de permanecer así para siempre.
Las fotos...
como si fueran las únicas sensaciones de guardar un mundo ya desaparecido.



La soledad supone estar arrinconado donde nadie te ve y ponerse una máscara china inalterable fijando el gesto en la total estabilidad, con mirada de profunda reflexión y la comprensión de todo, sin la complicidad del llanto o la risa, los dos clásicos más ficticios de la emoción. Giras la llave de tu casa al entrar, acudes rápido al titilar del contestador automático y compruebas que nadie te ha llamado, ni siquiera el piadoso “Hola. Era para saber cómo te iba”, o el pretexto de preguntar por algún libro olvidado. Y siempre uno piensa que alguna mina pegadita al teléfono te puede sorprender con un “oye, que pasa que no me llamas,? He estado pensando en tí”. Esos que no te llaman son los mismos que te ven de cuando en cuando y te dicen “Cuidate, Negrito”, como un aviso de que tenés que ir armando el equipo para el viaje final. "Cuidate"... como me rompen las p... ¿Qué me cuide de qué? ¿Me ven cara de fiambre? ¡Qué se vayan a cuidar a la concha de su hermana!, cómo no me dice “che negro, venite ya! que tenemos un asado, viene el Zurdo, la Colorada, el Nestor y la Viviana que traen un regalo sorpresa y la Arian que ha hecho un libro con tu Blog y las fotos!”. Hay días en que termino agotado, luego de terribles reuniones conmigo mismo. 

Hasta tengo el teléfono cortado... Después de todo, mejor para hablar conmigo: estoy en mi misma línea, así  “me porto bien” en la obligada vida contemplativa y ascética del que con los años tiene la transparencia de la vejez y los santos. Soy de vidrio o invisible, un apacible desertor del fugaz esplendor de amores pasados que se hicieron mialgias. Puede llamarme una que quiere engancharme para hacer “pareja” y planea viajes conmigo, haciéndose la dura, ¡encima!. También alguna desesperada de amor a quien hace rato se le fue el tren. "¡Nena, que no vengo de la guerra!".


Estar solo me realza los años cuando otros creen que el pasar del tiempo es la regresión. No tengo temor a perder ya nada; estoy jugado con todo ganado y perdido. He obtenido más de lo que merezco: viajé cuanto se me antojó, dormí todo lo que quise, convertí el trabajo en un divertimiento y hasta canté tangos porque no me lo prohibieron. 

Por dos años estuvo viviendo conmigo el “Cara de Prócer” (Jorge Morello), en carácter de amigo, valet y mayordomo, además de secretario y chofer particular. El fue conductor de fórmula1, ingeniero técnico y poseedor de una prodigiosa capacidad artesanal, solo deciros que hasta me instaló los aditamentos imprescindibles para el funcionamiento de la clínica. Creo que ningún potentado ni gobernante de la tierra dispuso de un ladero con semejantes facultades.

Tuve todas las oportunidades para ser feliz. Soy así, ¿qué voy a hacer?. Muchos días trabajo demasiado; sé que hay que tener dinero para comprar afecto y compañía. Es la única manera, ya lo sé. Seguiré solo, es mi sino, como mi vieja, que murió con un canario al fondo de un garaje. O como mi padre, a quien tal vez lo velaron las estrellas sin ninguna puerta donde llamar. Es bueno ser consecuente con lo que uno es por herencia. 

En la soledad asumo toda mi importancia, sin apelar a una última medida, porque esto es de desesperados. Debes ser digno, ya que es la cimera expresión de la química del espíritu,  la venganza sutil del mundo que yo me construí,  lo que merezco. Muchos me dieron partes enormes de sus vidas sin siquiera yo aportar un poquito. Eso es lo que hay. ¿Cómo  no quererla? O aceptarla, al menos. Lo contrario sería no aceptarme a mí mismo. No se la olvida, como al hambre, al contrario de los gratos recuerdos que hacen aflorar amores e ilusiones, que esos sí son fáciles de olvidar. Se prende a las carnes, es impía y tiene rostro inmutable, no tiene ni un sí ni un no, es lineal, no te miente, es irrebatible. Son silenciosos toques que me preparan para poner la rúbrica a mi vida, para comprobar que te sobra distancia y te queda ya poco tiempo, sin temor a que me suceda algo, pues ya me sucedió bastante. 

En mi soledad viejos dolores se acostarán conmigo, con mis porquerías y mis llagas, como una versión doliente del que asumió su condición de sentenciado. Los hechos más importantes de nuestra vida al igual que los de la historia están construidos por despropósitos e imprudencias, siempre se han engarzado por pasiones de bajeza insuperable. Al mundo del solitario hay que buscarlo en los armarios cerrados: hay camisas y pañuelos de colores y risas guardadas por si acaso, pasos amortiguados que no vuelven pero hicieron mucho ruido al irse, carpetas amontadas y cajitas con anillos olvidados. Es mi triunfo personal, juego morboso que en apariencia da pena ante el que se cree feliz y aceptar con placer lo que el destino te da. Mi meta es ser merecedor de mi soledad. A veces, saco de paseo la risa guardada cuando voy al fútbol los sábados por la tarde y me siento niño, chillo, grito, puteo, robo el champú en la ducha; mis compañeros creen que me río de ellos... son solo el blanco donde tiro mis pesadumbres y lastres. Estoy preparado para cualquier desenlace inevitable, brutal o inconsciente, mas nunca lastimero: natural, natural... Será como la primera oportunidad que te da la muerte o la última de la vida, olvidando todos los días lo que no pudo ser y resignarse, que si todo pudo ser de otra manera tampoco hubiera sido tan así

Sé que es ardua la tarea, pues ocurre que intentando el olvido se ahonda el recuerdo y se corre el riesgo de que afloren mesas navideñas con copas acomodadas en manteles bordados y gente que llega envuelta en villancicos y cargada con paquetes. El milagro del nacimiento del Niño para renovar la fe empresaria del Corte Inglés.  

Pasa el tiempo... el arbolito te sigue acompañando con su luz intermitente. Te dice que tienes que seguir, que no te apagues, que así es la familia, hoy un , mañana un no... No la apagues nunca y si lo tienes que hacer intenta prenderla otra vez. Pasan los años y sigo sin entender concretamente porque se quedan solas las personas, que cruel designio los lleva a eso, salvo los que lo eligieron voluntariamente. Estar solo es un poco condición de ser un “dejado por uno mismo”. Siempre lo fui, ni viudo ni separado, situaciones tan comunes en los ilusos que creyeron en proyectos a largo plazo encerrados en un "sí quiero". Es ser el centro de gravedad de lo que pasa y lo que no pasa en lo engañoso de un “día tranquilo”, goteo lento de tardes prolongadas hasta el insomnio, que me hace ver el marco geográfico de donde vine, capturando toda una vida con veranos eternos. Siendo el revés de mi historia, como si luego de andar mucho dieras vuelta al calcetín, esta soledad mía no da volteretas de viernes a lunes, es como un adiós con vuelta olímpica de certeza y rotundidad. A diferencia de los adioses de un andén, no tiene pañuelo que se aleja y se hace un puntito. Me hace disfrutar de un lacerante sentimiento trágico, no a la manera de los místicos flagelados a látigo que claman por la redención, sino como algo inconfesablemente dulce, una sutil venganza. Miras viejas fotos eludiendo fijar la vista para que no duelan los recuerdos con presentes que ya no están. 

Todo te demuestra que aquello de la experiencia puede no servirte para nada y que el balance de la sabiduría te lleva a la condición en la que estoy ahora: la de un solitario. Hay que darse ánimos, pensar que la vida es como el álgebra, da un signo positivo final, por la combinación de muchos negativos. 

Mi soledad es igual que el interior de mi nevera: las manzanas están arrugadas, la leche agria, las bananas con la cáscara de ébano, las mermeladas con hongos a flor de cucharadita, ajos con cabezas jibarizadas y dientes cariados y algún jirón de calzoncillo envolviendo los cubitos de hielo. ¿A dónde fue a parar mi fama de picante para las minas? Se ha convertido en un abominable tesoro de calcetines y camisetas restregadas debajo de mi cama. 

Y el gato (vivo siempre en mis recuerdos), mi preciado gato y despreciado por los invitados. Él que siempre se interpone en mi camino y trepa husmeando el frío y mi calor también. Sé que siempre estará en mi cama, palpandolo a mi lado... allí estará con su pelaje más tibio que la indiferencia de una mujer de ocasión. Gracias a él, tengo: la cortina rasgada, el sofá rascado y la mesa rallada;. todo eso que disgusta a las visitas. Tanto mejor: no volverán. Son pocos los que vienen: fisgonean, huelen el comedor, hacen valoración de mobiliario y tocadiscos para deducir mi “nivel”... Por eso me divierte mucho ver al gato en el sofá presidiendo un bostezo como si quisiera tragarse la última estrella que corre detrás del tren de Sant Andreu del Palomar. 

La aceptación de las cosas como están es lo más inteligente (adaptabilidad al medio). Incluso ya no espero nada... jamás esperé, ni siquiera a mi padre cuando era chico, con lo que me hubiera gustado esperarle a la salida del cole... aunque tardara mucho, que así nos pareceríamos más.

 
 





 

BREVE REFLEXIÓN: LAS RAICES DE LA ARGENTINA ANTINEGRA

BREVE REFLEXIÓN: 
LAS RAICES DE LA ARGENTINA ANTINEGRA

(Mulata: viene de mula, animal con el que se identificaba a las negras)

Sin referirme ya a morochos criollos, se habrán fijado que en Argentina no hay "negros-negros" (osea afros) como en Uruguay o Brasil, por ejemplo. Y en mi barrio, Sant Andreu, acá en Barcelona, sin ir más lejos, está lleno de negros procedentes, entre otros lugares, de Guinea Ecuatorial, Mozambique, Nigeria o Senegal, y de latinos, bueno... ni hablemos, son como hormigas. Y aquí viene mi gran duda: ¿y nuestros negros? "En una tierra abierta a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitarla” como establece la Constitución, ¡¿Dónde están si en 1810 eran comunes en las revistas y libros?! La abundancia de negros se veían por las calles. Laburaban de cerrajeros, aguateros, zapateros y las negras, de criadas, cebadoras de mate, cocineras, madres sustitutas, etc. en ancestrales familias criollas. A esas charoladas gorditas con cachetes que salían en los cuadernos de nuestra infancia con un pañuelo en la cabeza coronado por un canasto, ¿las pintaron de blanco ausencia?  Todo ese sustrato social de ébano tenía sus barrios tradicionales: Concepción, Santa Lucía y Montserrat (que era el barrio del tambor). No hay casi ni rastro de su folklore negro; sólo el candombe pervive… y en Uruguay. La cocina negra tampoco dejó huella; no existen en Argentina platos típicamente negros (salvo cuando se les quema el asado). Que conste que la mayoría de la venta callejera de mazamorra estaba a cargo de las negras y los pasteleros eran casi todos de Mozambique y Angola (los más numerosos). 

Hay algo de enigma, un profundo manto de misterio… No se investigó nunca profundamente qué pasó con ellos. ¿Los despreciamos? ¿Los marginamos? O… ¿desaparecieron en este país de llanuras y silencios? Unos dicen que la tuberculosis, la fiebre amarilla y los que fueron diezmados en las guerras de la Independencia, donde eran violentamente obligados a servir al ejército; libertad o la muerte era la opción. Y como dirían los relatores deportivos: "Y pelearon, ¡eh! y guapos, los negritos, ¡eh!". 

Viene de muy lejos el asunto... ya durante las invasiones inglesas se alistaron en el batallón de “Pardos y Morenos”. También se comenta que no se adaptaron al clima… ¿Qué clima? Si al argentino, cuando le conviene alardear, te habla de sus cuatro climas. Si en ese momento histórico hubiese existido reggae o rap (en vez de minués o mazurcas), boxeo o básquet y un estadio como el Luna Park con Lectoure incluido, tal vez tendríamos negros en la Argentina y además campeones del mundo, ¡QUE ESO NOS ENCANTA!, bueno, ¿a qué gobierno dictatorial o democrático no le gusta?. 

También hay quien piensa que a los negros no les dimos posibilidades, pues nuestro sueño, ya está comprobado, fue el de una sociedad blanca, civilizada y europea (pero europea en apariencia, no queremos “ser “, sino “tener” cosas de allí, más que nada ropa, perfumes y modas).

En el norte argentino, donde permanece el extracto social aborígen también somos igualmente despectivos... simplemente porqué son más oscuros. Y para terminar con mi reflexión, si vamos subiendo en el mapa, a nuestros vecinos, por ejemplo Peruanos y Bolivianos, les llamamos despectivamente "perucas" y "bolitas". No toleramos que se inserten en los "civilizados antros" de nuestros barrios. Y todo esto por una razón social: SON MÁS POBRES QUE NOSOTROS (Economicamente hablando, porque en riqueza interior suelen superarnos).




martes, 1 de marzo de 2016

LA ESTAFA DEL PSICOANÁLISIS



LA ESTAFA DEL PSICOANÁLISIS



            Les doy una muestra (sólo una): ya es sabido que el mundo encierra trampas, que es como un campo minado de fatalismos y que la sociedad en general es mala, sucia, mezquina y cabrona. Si uno pone cara de concentrado crea el clima propicio de silencio y dices: "¡Ten cuidado! ¡Alguien muy allegado a ti quiere hacerte mucho daño!". ¿Qué mina no ha tenido una íntima amiga, una cuñada o una suegra que intenten joderte la vida, de igual manera que ¿Quién no ha tenido un desengaño o decepción amorosa o de amistad reciente? si vivimos amando y desamando como hace y deshace nudos el marinero...

            Todos estos temas de la psiquis, los horóscopos, pitonisas y curanderas enloquecen en mayor medida a las mujeres y aquí viene lo lamentable, que es terminar luego en el diván del psicoanalista. Los psicólogos consiguen que un tipo normal y corriente se crea una persona conflictuada. Sólo hacen las mismas preguntas que no se anima a hacerte tu marido: "Si hay otro en tu vida" o "si hay otra" ...y encima les pagas. 

Hace unos años atrás, antes de venirme a vivir a Barcelona, me pasó una crisis con metástasis existencial; una vecina me aconsejó por qué no iba al psicólogo. Menos mal que mi sentido común me advirtió que es uno mismo y no otro quien debe resolver sus cuitas. Además, con esta sociedad consumista ¿quién no tiene problemas? ¡Cómo no estar rayado! Que si las penurias económicas, el marido machista, padres castradores, enajenación por estar podrido de tu trabajo, celos provocados por la amante, acumulación de tensiones, histeria, irritabilidad, etc. etc. Total, ¿¡Cuánta gente se convierte en carne de psicoanalistas!?

            No nos damos cuenta que la vida misma es una red de sugestiones. La sugestión útil del maestro sobre el alumno o la sugestión perniciosa de un mal amigo. ¡Y qué difícil sustraerse a todo!, más considerando que todos los hombres somos simuladores para adaptarnos al medio ambiente en que vivimos. Y la sugestión morbosa e interesada de muchos titulados psicoanalistas, de tendencia oscurantista, restrictiva y embaucadora que prolifera en todo el mundo, nos hace creer que estamos enfermos y solamente ellos pueden curarnos. Y así te convencen hasta la obsesión de que tú solo no puedes resolver las dificultades. Según Vicente "Capote" de la Mata, los psicólogos son tan duales, tan ruines... Siendo jugador de Independiente, padeció un bajón deportivo, por lo cual acudió a uno de ellos; “La ansiedad es generada por la depresión, pero la depresión -le dijo en otra visita, con aumento del precio de la consulta- es generada por la ansiedad”. 

          Si a un hombre no se le pone bien dura, le dirá que padece “disfunción eréctil”, que puede tener su causa en factores exógenos (impericia amatoria de la mujer, por ejemplo) o endógenos (inseguridad, agotamiento...). A la que padece de furor uterino le diagnostican hiperactividad sexual. Llámese como se llame son el colmo de las guarrradas. Y hasta te sacan un tercer factor, el psicosomático o problema de causa idiopática. Con lo cual, el individuo ya no sabe si el trastorno anida en la cabeza de arriba o la de abajo. Y si una mujer es frígida, que sufre de “anorgasmia”, ante lo que expondrá los mismos argumentos que al hombre; ella no sabrá si es por la grieta de arriba o la de abajo que sufre el problema. Al final, descubres que más que psicólogos la van de gratificantes sexólogos y si son un poco pícaros, te culean hasta la suegra, pues el pícaro es una creación argentina de sujeto deleznablemente lúcido para sacar ventajas con los procedimientos más inescruplosos. La proliferación de los psicoanalistas es directamente proporcional a la cantidad de ignorantes (osea, crédulos) y pelotudos. Tan pelotudos que ante dos diagnósticos diferentes, el psicólogo  más caro será el que de en la tecla, creen los presuntos traumados. Ejemplo de psicólogo “prestigioso” y caro es el español Rojas Marco, residente en Nueva York, quien aseveró que la depresión se produce por carencia de autoestima, lo cual lleva al alcohol y éste a su vez provoca la depresión y la falta de autoestima; ¡caradura de mierda! Si está hablando exactamente de lo mismo... poniendo la causa en el norte, en el sur o donde se le canta las pelotas... Trasladado a otro terreno, el gordo Gil y Gil  necesitó de un vasto espectro de "giles" para robar tan bien como lo hizo. 

         En las sesiones del sofá uno habla con un desconocido que te recuerda tus traumas infantiles y se transforma en algo así como la voz del espíritu. Sus palabras van y vienen con túnicas de silencio, en tanto vamos dando en nuestro interior forma, color y vida a la voz del doctor, que es como la voz de Dios, audible en el aislamiento y se convierten en una droga, una psicodependencia, una necesidad impostergable. 

            Son seres intagibles e igual que los políticos logran fascinar más por el tono que por el contenido de lo que dicen. Eso sí: hablan bien, pero no curan. Cada pregunta formulada me hace acordar al loco de la colina, un viaje alucinante al fondo de la mente. Ponen ojos de búho que se clavan en tus debilidades, escarban en tus sesos, tus porquerías, tus lágrimas, tus miedos y angustias, buscando la carroña de tu personalidad, generalmente sin mirarte a los ojos. Y la relación es desigual; es como uno que está borracho y larga todo lo que tiene dentro frente a otro que está fresco, o como uno que está desnudo frente a otro pulcramente vestido, que ausculta tus defectos. Se meten en tus recovecos, invaden tus pliegues íntimos. Saben todo de ti; tú, nada de ellos (si es casado, viudo, juntado). Esconden su vida privada; tú se la das toda. No sabes ni el color del esmalte de sus dientes, pues sonríen poco. Son enigmáticos e imperturbables. Lo que sí es seguro, fuman. ¿Nunca se habrán preguntado sus pacientes como es que fuman tanto? ¿Qué trauma tendrán?
            
          El psicoanálisis sobrevino como una industria de la mente ajena, lo mismo que los curanderos, el Día de la Madre, el Día de la Secretaria (que se inventaron, seguro, los joyeros para que el patrón de la empresa le regale joyas a su secretaria-amante) y la frase “La función debe continuar” de los artistas que sufren la pérdida de un ser querido (seguro la inventó un lúcido empresario teatral). Cuando murió el padre de Narciso Ibáñéz Menta, este actuó y fue muy criticado. Al finalizar la obra rubricó su sentido homenaje con estas palabras: “ Señoras y señores, el espectáculo siempre es para ustedes. Esta noche no fue así, mi padre murió hoy, fue para él. Les pido que no aplaudan y me concedan este minuto de silencio, por él”. Pero mi opinión en caso de que se muera un ser supremo para mi, como en su caso, me voy rápido a besar a mi mamá y a la función: ¡A tomar por culo!.


Y cuidado que estos psicoanalistas charlatanes e inescrupulosos no tienen nada que ver con Sigmund Freud. Si Freud asistiese a la interpretación que se está dando a su técnica de análisis de la personalidad, seguramente entraría en ira neurótica, puesto que él estimaba que la técnica no podía realizarla cualquier psiquiatra, que esto dependía de la personalidad de quien la realizara. Habrás notado que me refiero a la técnica y no a una ciencia. Y esto es así ya que el psicoanálisis carece de método científico, no tiene rigor, seriedad científica ni comprobación de resultados. ¿Cómo se puede comprobar o convencer científicamente que un recién nacido cuando mama del pecho de su madre lo hace para satisfacerse sexualmente y no por instinto de conservación, cual es el de alimentarse? ¿Un trauma es una teta o una teta es un trauma?, me pregunto yo... Es más, cuando Freud recibía psiquiatras en Viena que querían seguir su escuela (y los había famosos) los entrevistaba y a veces les decía: "Dedíquese a otra cosa, ¡usted es un charlatán!". 

Argentina es después de Estados Unidos uno de los países con mayor número de psicoanalistas y, por ende, de psicóticos, teniendo en cuenta los millones de recetas de Lexotanil y Valium que se expenden por año. Es que en nuestro país hay buena base, se da mucho el ejercicio de la tertulia. De ahí se explica el auge de periodistas, videntes, escuelas de teatro y psicoanalistas, cuyo blanco preferido es la histeria de las mujeres de clase media de cierto nivel cultural y marido machista. Hay muchos que viven al pedo. Les hacen creer que el marido es el demonio que encarna la represión. ¿Qué les diría un psicoanalista?: Que todos los problemas vienen por no soñar o soñar mal... De no ser así, que todo el mal se debe a alguna represión, y así te comenzará el tratamiento: si sos varón, te hará sesiones de terapia grupal. Ahora, si son mujeres de 90-60-90, la terapia será individual, para lograr su "liberación" y eliminar los tabúes que las tienen reprimidas. Eso sí, deberán tener cuidado, ya que si no las curan tendrán que buscar otro psicólogo que les quite el trauma que les quedó del primero, por ser madre de familia numerosa. Es que ellos saben que, a veces, sobre todo con una chiflada de 90-60-90, hablar no es comunicarse, se puede comunicar callando... como en el amor. Y lo más probable es que esta "paciente" tendrá que seguir sesiones para el resto de su vida, en las que  le “enseñaran” a convivir con su problema de “disfunción mental”, y cuidado que no suspenda los ciclos de tratamiento por la amenaza de “rebrotes”. Son las enfermas más cumplidoras: una vez cogidas dejan ser enfermas para ser pacientes, que se "cogen" de tanto en tanto. 

En ginecología, se han inventado lo de “depresión psicógena” o vulgarmente conocida como "depresión post parto", luego de la maratón del parto, lo cual implica gimnasio, dinero y desatender las tareas de la casa o de su profesión, que ya de por sí es el ejercicio más eficaz desde hace siglos o de cuando las madres tenían de 10 a 15 hijos y nunca se les oyó quejarse de tener algo como "depresión psicógena".


Que daño que siguen haciendo los psicoanalistas... Por ejemplo, Van Gogh, en lugar de pintar "Los Girasoles", hubiese seguido de minero. A Chaplin seguro no le hubiese salido ni una pirueta, ni un gesto, no habría mimos. Ese griego loco, alucinado y megalómano que fue Onassis, habría fabricado sólo barquitos de papel. Y Napoleón jugado únicamente con soldaditos de plomo. El psicoanálisis hubiera terminado con Salvador Dalí, delirantemente loco, ni Colón habría tenido la osadía de cruzar el Charco en una cáscara de nuez. Quién le hubiese puesto la cara y las pestañas a una fiera como Paul Fuyi, salvo un loco como Nicolino Loche.

(Salgamos a volar querida mía...)
(...y vamos a volar por las cornisas, con una golondrina en el motor)

Es más, por la falta de locos hay dos cosas que están funcionando mal: las democracias y los wines derechos, que muchos habilidosos wines derechos han sido locos, hasta por su misma posición en el campo, de extremo; ¿y qué es un extremo sino un marginal?, un reo que sobrevive en el confín del desarrollo del juego gracias a su osadía de solitario, la rareza de su instinto. Corbatta, Housseman, Garrincha que tenía la columna hecha una “S”, cojo, poliomielítico, piernas torcidas, arrastraba a todos los defensores a una cita endemoniada donde como por arte de magia blanca en una piel negra, sólo con amagues, le desabrochaba los cordones de los botines al que le tocaba el papel de otario frente al malandrín, que era él... Todos locos y encima curdas y cirróticos. Discépolo jamás hubiera escrito Cambalache, lo hubieran tratado como un maníaco-depresivo. Y el loco Willington en manos de ellos hubiese terminado empleado de ferrocarril. Ellos, contrariando las reglas de la cordura, le dieron al mundo su libre albedrío. La locura es el origen de las hazañas de todos los héroes. ¿Y acaso no es genial mi amigo mío, Avelino Guiraldes, con su doble personalidad? Por la mañana, señorito pundonoroso, caballero intachable, y por la noche, se transforma en Avelvino: ¡zafio, impresentable, indecoroso, ineducado e “in-out” y todos los “in” que quieras! Cada vez está peor. Él, tan popular en el casco céntrico de Córdoba, comenzó a ser mal mirado por la mucha gente que le conocía: ¡podía haber puesto una óptica en vez del restaurante La posta de Avelino. Rescatando a Eugenio, un día le comentó a su novia psicóloga, su crisis de identidad, y ésta le preguntó qué le pasaba; "Es que me parece nena que tengo doble personalidad". Ella le contestó: "¡Ah!, pues pasa y hablemos los cuatro". Y el ex-vicepresidente español Alfonso Guerra, estrambótico loco de satírica verborragia, ¡las elecciones que le hizo ganar al PSOE! En Argentina, el “Martín Fierro” del 96 a la mejor audición de radio se lo concedieron a la emisora conocida como L.T.22 Radio “La Colifata”, único espacio de radio del mundo que se transmite desde un manicomio, totalmente realizado por los internos “colifatos” (imposible mayor coherencia). Simbólicamente, el galardón es un poco de todos también, porque el mundo está loco, pero desgraciadamente, a día de hoy, se han sumado los locos peligrosos, los políticos, los banqueros, etc. Por eso creo que los locos peligrosos, los perversos, están en otras esferas; son los que mandan en el mundo. Tal vez nadie les conoce. Ellos sí causan los transtornos verdaderos, los traumas de la guerra y el hambre.

 Menos mal que, gracias a que no fueron "cazados" por los psicoanalistas, el mundo sigue lleno de locos geniales: creadores, improvisadores, chiflados, locos tiernos, locos buenos, locos sinceros; "Loco, pero tuyo, que sé yo", como dice Goyeneche. Locos que dieron al mundo luz y color. Si hubiesen caído en sus manos, quizá se habrían convertido en vulgares y opacas personas.

Si tenéis amigas o familiares femeninas, aconséjarles que no vayan más por las tardes a acostarse en el diván de los "asesinos y manipuladores de los locos geniales". Decirles que casi todos los matrimonios son sosos, que le espere contenta esta noche, que sea feliz con su problema de sartén y la olla (que los tiempos no están para tonterías); que en el baño esperan los pañales de su bebé y que no debe haber perfume más hermoso que el de los pañales de su bebé. Que recuerde que ellos, los psicólogos, pueden pegar un tiro a los pajaritos que todos tenemos en la cabeza... y que con el dolor, la tristeza y las frustraciones de los introvertidos y solitarios se crecen los poetas. Que le espere contenta y que recuerde que su marido le dijo una vez allá en el pueblo hace muchos años algo que el psicoanalista no le dijo nunca, ni le dirá: que tenía olor a pasto fresco en el pelo.

Y si se trata de un amigo con "problemas psíquicos" se le lleva a la mesa de un bar, pues no se ha descubierto mejor suero de la verdad que una botella de tinto. Compartiendo una, se pueden descubrir los más intrincados y complejos problemas y darles solución. Es cuestión de saber escuchar y comprender. Y, sobre todo de amar e intentar agregarle vida a los años y no años a la vida. Y no esperar mucho de ella, nunca "encantarse" para no sufrir después "desencantos". 

No sé quien afirmó que la felicidad es el sueño de los idiotas o sólo buscar la tranquilidad... Y si no se tiene ninguna de las dos, reemplazarla con dinero, pues éste en "ciertos individuos" no sólo les hace la felicidad sino la calidad de la misma. ¡Y de última que se inventen un arroz con bogavante o una milanesa con puré de papas, como nosotros! Para terminar: nadie mejor que uno mismo sabe dónde está la causa de sus males; nadie te puede explicar lo que pasa por nuestra cabecita. En lo personal, desde hace 76 años visito al psicoanalista: yo mismo. Y sé a ciencia cierta que tuve dos etapas: primero, toro de lidia; luego, semental (más mental que semen), intentando no demostrar ser un sentimental. Con cualquier mina, en el acto y en el “acto”, me surgen 76 motivos para amar, uno por cada año de mi edad.

Pero más repudiables aún son los psiquiatras. Pueden ser corresponsables de homicidio por impericia crítica o imprudencia en el diagnóstico del estado mental de un preso; aconsejando su libertad pues consideraron que está "recuperado" o en condiciones de reinserción en la sociedad. Fueron muchísimas las reincidencias: secuestro, violación, muerte con premeditación y alevosía, con lo cual queda probada su inutilidad como terapeutas de la mente. Así, el juez ordena la libertad, pero ellos previamente la certifican "científicamente", de manera que los jueces no son “dueños” de sus juicios y los criminales no responden de sus actos (son “enajenados” por culpa de los psiquiatras) y no veo porqué casi siempre un asesino tiene que estar LOCO, esquizofrénico o paranoico, esquizoide o paranoide (derivaciones descafeinadas de las dos primeras), fronteras imprecisas de aproximación o grados de patologías mentales imposibles de determinar con rigor absoluto o certeza plena, es ASESINO y punto. El psicópata es el único que sabe a la perfección cómo, cuándo y dónde va a matar; seduce y engaña al psiquiatra con la “sustancia psíquica” sólo inherente a ellos. Hay una cosa segura, el temor del ciudadano de a pie. Según el escritor Norman Mailer, en la psicología existen dos temas que los psicoanalistas y los psiquiatras nunca saben interpretar bien, uno es la psicopatía del criminal irresponsable, y el otro el narcisismo, aclarando que casi todos somos narcisistas. 

El humorista Gila cuenta de una anciana, a quien enviaron al psicoanalista, harta ya de las sesiones le dijo un día: "Así que en cuanto se le cure la gripe al párroco de mi pueblo, no vuelvo más por aquí". Yo nunca creí que el mundo de la iglesia fuese tan malo, no todos son pedófilos, ni pederastas, ni degenerados... Así pues, muchas veces ha sido de mejor ayuda un pastor de barrio o parroco, que un político mentiroso que besa a los niños para ganar votos antes de las elecciones.


Un consejo os doy: 



- No os preocupéis de vuestras locuras y disfrutad más de lo que es la vida, a la sombra de un árbol o tostándote en el Caribe.