miércoles, 11 de mayo de 2016

EL MEJOR CONFESOR, EL PELUQUERO DE BARRIO

EL MEJOR CONFESOR, 
EL PELUQUERO DE BARRIO 

Inolvidable Gorriti... Mi peluquero de joven... Allá por el cincuenta y tantos... ¡El mejor peluquero de Río Cuarto! Fue en su época de jovenzuelo glosista de orquestas de tangos que tocaban en el campo; cuando el tango dejó de estar de onda, como siempre, se dedicó a marcarla en las cabelleras con gominas y potingues. 

Peluquero de "machos machistas" clásicos que no lastimaban nunca sus hormonas con el pelo largo. A los peluqueros de categoría como él ahora les llaman “estilistas”. Sesenta años atrás, un estilista era el boxeador Cirilo Gil, venga el caso, los esgrimistas Félix y Fulvio Galimi, o el flaco Camaño, un genial insider izquierdo de Laboulaye, cantor de tangos y artista plástico. No sé por que raro sortilegio casi todos los peluqueros de barrio se apellidaban Gómez. 

¡¡Pero Gorriti, era mucho Gorriti!! Él era obra de la tijera. Como ésta fue antes que Gorriti, éste, por ende, fue un designio del arma de trabajo: lo que ella quiso, la dueña de sus historias. Cuando cortó su cordón umbilical se posó en su manecita de bebé para decidirle a cortar cabellos, patillas y honras ajenas, al punto de cortarle la realidad, que sólo se reflejó en el espejo de su peluquería. Lo suyo era una cualidad ingénita. Su genoma se construyó por habladurías que tomaron categoría de brillantes monólogos de orientación humanista y filosófica, desde remotísimos tiempos, herencia de Sócrates y Jesucristo, que jamás escribieron una línea para trazar sus fundamentales lineamientos doctrinarios. 

Gorriti explicaba que se puede ser luterano, pero no confundir el útero con el ano. Maestro de anécdotas y gratuito repartidor de cuernos, prestidigitador que sacaba ropa interior de la galera, mejor que el novio de la Claudia Schiffer. Había en su lengua mágica de fabulador cualquier ficción hecha realidad, o al revés. Las casadas adúlteras estaban en su boca como su propia saliva, el pecado original de Eva y el arrepentimiento lacrimoso de María Magdalena.. Hacía del rumor un cauce para la filosofía, y como corresponde a todo buen peluquero, no tenía pelos en la lengua. No puedo asombrarme mucho de él: soy kilombero por naturaleza, me gusta armar reñideros, hacer pelear, diseccionar el carácter de la gente... Eso de ser reservado no va conmigo. Es pose, o propio de los que no saben darle vuelta a las cosas, preguntan poco, no te baten nada. A mi me agrada buscar confidentes como Gorriti. ¡Si los tiene hasta la CIA o un triste comisario de pueblo! Creo que es básico para cosechar amigos. 

- "Vos sabés, Negrito" - inició un día así su perorata - "que yo afeito, peino, cambio la facha de los tipos, vaya, que entiendo, ¿no? Ningún animal cambia de semblante o se pone máscaras como el hombre. Cambiamos, nos modificamos, y no sólo nos apartamos de la naturaleza sino que la destruimos. Fíjate que la virtud de la flor, el buey o la pantera está en su naturaleza” - dijo apretando un peine de esa marca. “Por eso tenemos que respetar nuestros instintos, ya que la naturaleza es sabia, ¿o no?. Los ojos, para ver; la cera en la oreja"-. Y tocándose el omóplato, continuó Gorriti: - "Éste, para laburar; y las piernas, - dijo tocándose las mismas - éstas, para caminar; y la cabeza, para pensar". Y poniéndose grave rubricó: -"Y el culo para cagar, no para ser receptáculo de semen. La verdad está en la naturaleza y no en los que quieren torcerla con opiniones, que si cada uno debe hacer lo que quiere con su cuerpo... Sí, se puede... Y también chuparse un cajón de ginebra y ponerte una pistola en la sien. Pero nadie tiene que ayudar a apretar el gatillo. El "ojete" no puede ser objeto de introducción de cuerpos extraños, con excepción de las enemas, supositorios o tactos prostáticos, como que el esfínter anal no está preparado como la vagina para que le introduzcan un pene, convertido en carnosa bestia desgarradora de tejidos, plexos nerviosos, arterias y venas, sino que su función es expulsar los residuos del metabolismo”. 

Yo escuchaba vivamente interesado, aunque no compartía su opinión. Así que seguí escuchand para no quedar desenganchado de su monólogo, y le repliqué:

- “Claro, te entiendo. Con el agravante que les puede dar una melena que no veas, Gorriti”. -
- “¿Una qué?” -
- “Nada. Algo negro, muy negro, Gorriti, al cagar de verdad”.- le expliqué.

Y sin dejar de mirarme a través del espejo, continuó: 
- “No se debe cagar para adentro, por más placer que se sienta, pues es antinatural. Usar un agujero vedado que conduce al laberinto de los desperdicios intestinales que buscan escurrirse a través de la peristalsis (acentuando la L, como ufanándose de la  referencia fisiológica que él conocía, pues en su época de presentador tuvo una gastroenteritis y, como buen hipocondríaco, se leyó todo lo que encontraba a mano sobre el tema, sin dejar la tijera y el peine).  Así se explica que se expulsen mocos por la nariz y orina por el pito. Después, ¡mirá las secuelas! Incontinencia de esfínteres, pedos al pedo, almorranas... Por la cloaca no se hacen hijos, Negrito. Todo lo idílico se rompe y lo platónico se derrumba en el acto de la posesión carnal, cuando una enhiesta, bella e ingurgitada poronga toca fondo, embadurnándose en su desesperada y rabiosa incursión con el marrón pringoso de las heces (que incorporó a la jerga tanguera la frase viscosa y humeante de “hacer un marrón”). Tené en cuenta que esa es la zona más ricamente inervada, y calculá: más sensible que el alma. Por eso, cuando te ganan por ese lado, te llegan al alma. Aunque eso sí,  algún encanto debe tener: los que incursionaron por esa senda no volvieron, a lo sumo, dando una vueltita". 

Tan sangrante exposición me provocaba una comezón ortálgica en el hueso dulce. Su narrativa brotaba como una mano sentenciosa sin dejar de pulsar la tijera y el peine. En cada chisme o gracia había un secreto profundo. 

Gorriti era un showman, y su barbería un centro de información y difamación. Para mí, fue un artista como pocos, periodista con la noticia al instante del último adulterio y analista social del porqué de la precocidad (eyaculatoria) de la actual generación. De vez en cuando interrumpía su accionar para mirar afuera, por si pasaba alguna conocida y así recargar las pilas de la lengua; pero con la expresión severa de quien está preocupado por las condiciones que impone el Fondo Monetario Internacional al gobierno argentino o al Mercosur, arrugando la frente, concentrado el ceño, sin cesar de campanear a través del gran ventanal de la peluquería. Si Gorriti hubiera vivido en la Grecia antigua, en vez de peluquero habría sido un señor pensador, puesto que aquellos griegos eran selectos pensadores de mente caliente y culo frío, de tanto estar sentados en el mármol. Y nadie como ellos para utilizar el tiempo-ocio en función de la filosofía y la cultura en sus noches áticas. Ya que hablé de culo frío, se afirma que hay tres cosas frías: las manos del peluquero, el hocico del perro y el culo de la mujer.  


Después de tan instructiva sesión pelífera, nos despedimos y me apretó fuerte, muy fuerte, la mano y, sin despegarla casi, me la repasó como acariciando un guante de seda. Advertí un visaje de adiós no deseado. Me miró de tal modo como si quisiera decirme: “Perdoname, Negrito. ¡Qué débiles somos algunos! Si hasta hay ocasiones en la vida en las que para ganarte un puesto tienes que entrar por la puerta de atrás".



REPORTAJE SURREALISTA. "EL DUENDE, LA LEYENDA"

REPORTAJE SURREALISTA
El Duende, la Leyenda

Por Oli
 
(el protagonista con balón en mano al lado de Oli)

Reportaje elaborado por Oli en una alucinante noche de insomnio.

 
------- [2ª Entrevista] -------
 
¿Es Duende el último representante de una estirpe de semi-Dioses o súper-seres, poseedor de una sabiduría milenaria que se remonta a los tiempos de oro del Atlántida? Puede ser que sencillamente se aburrió de vivir con los dioses en el Olimpo y quiso bajar a la tierra a jugar al fútbol en el Olimpia. Cabeza alta, camina por el mundo con un balón debajo del brazo. Porque él nunca se arrodilló, así levanta las rodillas para calentar. El revés de la genuflexión. Y al revés de muchos integrantes de los diablos blaus, cultores de la inversa socrática: ni siquiera saben, que no saben nada.

La silueta del Duende fue vista a lo largo de la historia, desde tiempos inmemoriales, ningún libro oficial da prueba de ello pero numerosos testimonios tienden a probar su paso por los momentos más claves de la Historia. Los arqueólogos se obsesionaron con su edad a través del carbono 14, pero sigue un misterio como el santo grial, o el triángulo de la Bermudas. Pasó fugazmente por los siglos, algunos los presintieron en forma de parábolas y metáforas. Escritores, hubo que lo imaginaron montado en una Harley por el desierto de Arizona. Otros lo vieron huir de la lluvia de meteoritos que exterminaron a los dinosaurios.

Las versiones dadas, fueron difusas, ambiguas, inconexas, contradictorias. Los filósofos más audaces dicen que es anterior a Cristo. Los chamanes de las tribus calchaquíes, afirmaron rotundamente que es intemporal –y en consecuencia, ahistórico- los que intentaron elaborar razonamientos científicos, sólo esbozaron hipótesis y tesis, jamás llegaron a la demostración. Existen datos recurrentes: varías culturas, hacen referencia a un flaco barbudo que anda con una guitarra al hombro, una cesta de empanadas en la mano y un fútbol como medio de transporte. Leyendas Tibetanas, dibujos Toltecos, cuentos chinos, escritos hallados en la antigua Fenicia o antiguas monedas con su efigie encontradas en Mesopotamia, prueban su paso por la historia. Ahora está en Barcelona y habita con nosotros los sábados por la tarde. Así que nada mejor que preguntarle directamente.

- Dice la leyenda que llegaste a Salta descolgándote del cometa Halley. Y que fuiste amamantado por una guanaca, que te nutrías lamiendo la sabia de las pencas… ¿Qué hay de verdad en todo esto?-
La gente es muy pronta al chisme… siempre le ha gustado hablar al pedo.

Lo cierto es que Salta es un sitio muy peculiar y donde hay numerosos avistamientos de OVNIS…
Un día me enviaron a Egipto, o a Kemet como decían antes, para participar en la formación de maestros locales. Fue una linda etapa de mi vida. Había muchas ganas de aprender, de saber, no como ahora, que parece que la gente se pelea para saber quién es el más bruto. Y durante un tiempo me pareció que podría volver la gran época…

- ¿¿A qué época te refieres??-
Claro, ¡si ahora a ustedes no les enseñan nada en la escuela! Te hablo de cuando era todo unidad, amor, inmortalidad… y buen fútbol.

- ¿..? -
Sí mi hermano, cuando realmente había calidad y jugadores técnicos, era antes de las grandes catástrofes. Entonces sí que se veía buen fútbol. Ya sé que siempre los más veteranos dirán que “antes habían jugadores más técnicos” y los más jóvenes contestarán “que el fútbol de antes era más lento, que ahora va todo más rápido” y eso de generación en generación! ¿Fútbol moderno? ¿fútbol de antes? ¿Pero a qué época nos referimos? El fútbol de la década del 1940 era malo, demasiado rápido, para los de la década del ‘30 y del fútbol de los años 1970 de holandeses y alemanes, se decía que era una revolución, que era fútbol total, que antes era un juego de niños… Yo vi mucho fútbol y esas tonterías de bar me hacen reír, son las mismas charlas que ya existían en cualquier taberna de los puertos mediterráneos hace tres mil años. He visto cada nene, cada jugador de fútbol desde que era chico, y me acuerdo bien. Es una pena que no haya filmaciones! Pero te digo que los jugadores eran unos fenómenos.
Luego todo se fue para el carajo y hubo que empezar de la nada. ¡Si todo estaba inventado! ¿¿O te crees que el fútbol lo inventaron los ingleses!??

- Así que en el antiguo Egipto había buen fútbol…-
Un día, vi una jugada impresionante. Me acuerdo que era una cancha de tierra, sin tribunas pero llena de negros, parados, viendo el partido. Me llamó la atención la cantidad de sacerdotes y gente de la nobleza que había. Y los jugadores iban en pata, unos llevaban unas túnicas beige muy finitas, otros llevaban un collar de tela, muy ancho, con tiritas verdes, blancas y rojas. Bueno, había un moreno de ellos, que era muy parecido a Drogba, los mismos rasgos te juro, con el pelo liso, un poco más largo. Arrancó casi desde su campo, hizo pasar la pelota por encima de dos tipos que le entraban y la recuperó del otro lado; aceleró sobre unos diez metros, hizo dos caños seguidos, piso la pelota y se paró delante de un defensa. Se inmovilizó al estilo de Messi. Hizo un par de amagues con el cuerpo, y arrancó de tal manera que parecía que al otro se le había roto la cintura! Le entraron más defensa, entonces hizo un toque izquierda-derecha, ¿sabes? como hace Iniesta, y se metió en el área; le entraron fuerte los últimos defensores y el tipo hizo una ruleta a lo Zidane; a causa de un empujón, se cayó de un lado, pero justo antes, toco con la puntita del pie y el balón se fue al palo. El tipo no marcó aquel día. ¡Pero qué jugadón se mandó! Luego me enteré que era centro-forward del club de fútbol de Adzhiubzha, en Abkhazia, lo que hoy es Georgia, y que en aquel entonces era una colonia de Egipto. Muchas familias se habían ido a vivir allá cerca del Mar Negro. Paso un poco como en Argentina, que hace unos dos cientos años había muchos negros y por varias razones hoy en día casi no quedan. Bueno, pues este tipo era sobrino del Faraón. Aquel día estaba de vacaciones y había venido a visitar a sus padres. ¡Fíjate vos!

- ¿Es verdad que organizaste un picado con Jesús Cristo y sus apóstoles, que hicieron un rombo con el rey Sargón y sus súbditos y que conociste al gran Anibál??- 
 
(foto de archivo: Duende en la última cena)
(Risas) Mira, me junté con la expedición de Aníbal a la altura del Ródano, antes de que lo cruzaran. Me encontraba en Marsella dónde trabajaba como ojeador para un griego, un tipo adinerado que quería montar un equipo competitivo. Pero había muchos buitres por  el puerto y además yo había sido contactado por un emisario de los Barca para que me alistara con ellos.  Preveían una larga campaña y querían jugar amistosos contra muchos pueblos y organizar torneos internos. Piensa que arrancaron de la costa levantina con más de 50.000 soldados, la gran mayoría de los cuales mercenarios y locos de fútbol. Me acuerdo de un libio que la rompía. Pero había (…)

- ¡Qué entretenido, no!? -
Sí, pero cuando llegamos a los Alpes, ya era otoño creo, y se acabó  el fútbol. Yo ayudaba en lo que podía, le cantaba a Aníbal y a los otros capos, hacía cantidades astronómicas de empanadas con lo que teníamos a mano. También empecé a susurrarles a las enormes orejas de los elefantes para quitarles el miedo a la nieve y a la altura; piensa que teníamos que pasar por senderos muy estrechos y helados, bajo la nieve y el viento que cortaba... Luego, ya en el valle del Pó, aproveché que enviaban un destacamiento al mar Ligur y me largué.

- Tendrás muchos recuerdos y anécdotas de este viaje… -
Para mí es uno de los momentos más importantes de la historia moderna. ¡Mira que si Aníbal hubiera vencido a Roma, el mundo en el que vivimos sería muy diferente! Por ejemplo, el idioma dominante sería uno semítico. Nada de castellano, catalán, francés, inglés… Y parate en pensar en todo lo que hubiera cambiado….  

- También se dice que le echaste unos buenos polvos cósmicos a la Cleopatra -
No quiero entrar en lo personal, ya te estás desubicando hermano…

- Pues cuenta un poco las partes del mundo que conociste gracias al fútbol… -
Estuve en lo que hoy llamamos la India pero por trabajo, cantaba con un grupo y por ahí me sacaba unos mangos importando o exportando productos.

- El famoso lado comerciante del Duende… -
En la costa de Sudan, se obtenía caparazón de tortuga y marfil de calidad que se podía importar a la India, también piedras preciosas, plantas aromáticas y resinas, como el cinamono y el incienso. 

- ¿Qué piensas de la gente que habla con las plantas? -
Yo soy de la multibiología. Pertenezco a varios mundos o me muevo en diferentes dimensiones si prefieres. En el fútbol siempre busqué los espacios infinitos y giro en relación al eje de rotación de la tierra. Es algo vibracional, ¿me entiendes? Entonces puedo ser más como la corteza de los árboles o más como la corteza terrestre. Más vegetal o más roca. Depende de la época. En la edad de piedra por ejemplo, inventé la piedra a la pizza. Bueno, yo soy parecido a los camaleones. A veces soy el viento y otra la espuma del mar. Para volver a tu pregunta, sólo te diré que hablarles a las plantas es muy saludable.

- Volvamos al tema de la India. -
Más bien de las Indias. El territorio se dividía en miles de estados independientes pero con mucha circulación de mercancía, muchos intercambios. Lo de la India como nación es invento de los invasores.

- ¿También anduviste por Medio-Oriente? -
Como iba y venía entre las Indias y el cuerno de África crucé el mar rojo. Tras la costa desértica hay una islitas y la vieja ciudad de Rhapta del distrito himyarita de Mafaritis, en el suroeste de la península árabe.

- ¿Qué hacías por allí? -
Como te dije recién, exportaba plantas, pero también pieles de lorinos, cuernos de rinoceronte que son afrodisíacos, huevos de gaviales,  jugadores de fútbol… y hacía pelotas de fútbol a mano.

- ¿No serás el primer agente de futbolistas? -
Nunca cobré un peso por traer un jugador. Como tenía un buena red de contactos, la ponía al servicio de los jugadores, pero tenían que ser buenos y aún más como personas.
Mucho años más tarde volví a la zona, porqué me interesó el movimiento que lanzó Mahoma y me fui a La Meca, a Medina. Fui unos de sus consejeros y su cocinero personal. Luego, con los quilombos, los cambios de dinastías, me rajé para el África, para el Magreb y Al-Andalus donde empezaba un auge cultural. Muchas noches de poesía y música pero poco fútbol.

- ¿Perdiste tono físico, no? -
No porque me iba mucho a Medio-Oriente, a Bagdad. Había facilidades para moverse, no hacía falta pasaporte o tener papeles. Allí sí que había ligas importantes y muy competitivas. ¡Eran bravos los árabes! Hoy todavía se habla de Estudiantes de la Plata de Zubeldía con Bilardo, Aguirre Suarez o Pachamé pero los hashashins de Hasan Sabah, del club de Al-da’wa al-Jabdid, como decían ellos, eran unos asesinos! Daban miedo de verdad. No sabes cómo pegaban esos turcos! Se llamaban a sí mismos fedayins, que significa algo como los que sacrifican en la cancha. Vestían de blanco, con una franja roja, igual que River y jugaban en el estadio del Alamut, ¡que era un verdadero fortín! A esa cancha le decían “el Nido de Águilas”. Los de Bagdad, que tenían un equipazo, nunca pudieron ganarles. ¡Es más, recibían cada paliza! Recién como dos cientos años más tarde, les ganaron los mongoles del Gran Janato o del Janato de la Horda de Oro, no recuerdo bien. Fue en un partido de copa inter-asiática y los hicieron bosta. Ahí desapareció el equipo.

- ¿Jugaban al fútbol los mongoles?! Los mismos mongoles de Gengis Khan? -
Claro. Tenían lindas canchas en las estepas. Puro pasto. Eran más del Polo, pero algún que otro cuadro tenían. Mira ahora en la Champions, todavía juega el Rubin Kazán. Me dijeron que eran bastante quilomberos. No sé, no llegué a enfrentarme a ellos. Y eso que jugué en muchas ligas y equipos de todo el globo.

- ¿Jugaste en Norte América? -
Sí, a volver de China, me apunté en una liga beringiana y de ahí pasé al norte canadiense.

- ¿También tenían un once los esquimales? !No me jodas! -
Los inuit. Es más, había un campeonato con trece equipos, pero el título siempre se decidía entre el Nunavik y el Nunavut. Me fui a la sexta fecha. Hacía mucho frío hermano! Se me congelaba la barba. Pero me sirvió como preparación física. Imagínate, entrenar y jugar en la nieve, comer pescado, levantar bloques de hielo… nooo, agarré un estado bárbaro.

- Y ¿adonde fuiste a parar? -
Estuve por la región de los grandes lagos viviendo con indios Sioux.

- ¿Tenían sus campeonatos también? -
No, no jugaban partidos, no podían entender lo de competir o de marcar goles. Pero eran muy hábiles. Los Iakotas, por ejemplo, hacían el juego de no hacer caer la bola de cuero. Se la iban pasando con la cabeza, la rodilla, el empeine, de tacón y así pasaban horas, re- concentrados; serios pero divirtiéndose, como los niños; igual que cuando hacían su ritual de la danza fantasma. El mejor y el más niño, era Tatanka-Lyotanka, jefe y hechicero de la tribu, que los yankees llamaban Sitting Bull.

- Impresionante... -
Mucho antes también había estado en una liga de lo que ahora es México. Participamos dos veces a la copa Mesoamérica (como la Champions o la Libertadores de la época) Teníamos un buen equipo, todos eran muy rápidos. Me hacen reír cuando hablan de la velocidad del fútbol actual… ¿Sabés como presionaban esos culiaus!? Tomábamos mucha agua de cactus para hidratarnos y comíamos platos a base de maíz. Salimos campeones y salí mejor goleador en tres torneos consecutivos. Mi equipo era uno de los catorce o quince equipos que había en Teotihuacan. Era muy querido por los hinchas. Fue cuando tuve un romance con la hija de cacique y me tuve que casar y participar en rituales en Monte Albán, yendo para la costa del Pacífico.

- ¿La ciudad azteca? -
Sí. Significa “lugar donde los hombres se convierten en dioses”. Fueron lindos momentos.
Más tarde estuve por el litoral peruano donde jugué en la Liga Chimú, en Farfán, en Manchán y en Chan-Chan. Más tarde, cuando llegaron los españoles, quisimos enseñarles a jugar para medirnos a ellos pero no había manera, eran malísimos. Lo único que les gustaba era comer y chupar. Se ponían en pedos, gritaban y se ponían violentos. Pero les gustaba mis empanadas y les enseñé como prepararlas. Algo aprendieron.

- ¿La empanadilla gallega viene de ti? -
(silencio) …

- ¡Nunca había hablado con alguien que sabía tanto de fútbol! -
¡Nadie sabe de fútbol! ¡Si alguien supiera ganaría la quiniela deportiva cada semana!

- ¿Bueno, pero tu podrías dar buenos consejos? -
Bah, no hace falta leer los diarios deportivos ni nada del estilo, y menos preguntarle su opinión a un ex jugador. Nada más que el horóscopo! Todo está en los astros, los signos, que realmente eran 13! Y no 12. Allí está la verdad de los misterios de la historia; pero nadie puede predecir nada, igual que en el fútbol nadie puede conocer los resultados de antemano.

- ¿Y como sabes estas cosas? -
No puedo revelar estos secretos.

- Para ti ¿qué es la Tierra? -
Mira Oli, para mí que la Tierra es como una pelotita de fútbol, un pedacito de materia que gira alrededor de sol. Una cagadita de estrella. Te lo digo yo, humildemente, que recorrí los suburbios de la vía láctea y los miles de millones de galaxias que andan por el universo, hermanito. Y es más, los infinitos universos que andan por allí, cagándose de risa de la ciencia de los hombres. ¿He contestado a tu pregunta?

- ¿Tienes relaciones carnales? -
¿Sabes de algún Dios que coja?

- Yo, ya me estoy perdiendo, volvamos a lo terrenal… -
Grandes tipos pisaron la tierra.

- ¿Puedes dar nombres? -
Sería muy largo y no conocerías ni a la cuarta parte. Recientemente, le tenía mucho cariño a Yaser Arafat. Me acuerdo de un día en que compartíamos empanadas árabes, debía correr el año 1958 o 59 por ahí. Éramos tres, con Al Wazir, con quien hacía poco habían creado el HATAF y como a nosotros los argentinos, nos gustaba hablar al vesré, lo cambiaron por el FATAH, que vendría a ser el movimiento de liberación de Palestina. Otra día, en El Cairo, yo recién acababa de terminar de cantar y estaba con una mina preciosa cuando entró Yaser en el camerino con cara muy seria. Lo ví muy preocupado y me dijo “flaco, necesito tu bendición”. ¡Mira vos! Luego me enteré de que el Mossad lo quería hacer cagar.

- Que fuerte… -
Y muchos otros, anónimos, o fantasmas, como aquel músico que se creía un genio. Había escrito una canción y me decía que iba a tratar de llevarla a la calle (como diciendo para la fama), y no pasaba nada con su canción. Y yo le decía “Y la canción esa, ¿qué? ¿Se rompió la piernas bajando la escalera?”. O aquel otro que decía que era tan bueno, que a su guitarra la hacía hablar, y cuando lo escuché tocar, le dije, “¿Oíste? ¡¿La guitarra?! Dijo, “Meteme de vuelta en la funda, la puta que te parió!”.
  
(En el centro Daniel Toro y a su izquierda Augusto Torres, "El duende")
(El Duende se puso a reír, una risita seca y breve. Sin apenas mover la boca. Luego, se saco una pequeña esfera del bolsillo. Se paró, solemne, con esa pelotita en las manos. Silencioso, se quería despedir. Miraba la pelotita, y entramos a sospechar que se trataba del aleph (en la obra de Borges, se trata de una bolita que contiene todo el universo, todo lo que sucedió y todo lo que está por venir)).


- Cantas en El Quilombo esta noche? -
Y sí, tendré este minutito para cerrar los ojos y darle voz y color a la nada. Que para mí es el todo.

Y se fue. Pero volverá, volverá.



 QUE DUENDE LES BENDIGA

jueves, 5 de mayo de 2016

¡¡¡YO QUIERO UNA ESTATUA, MAMÁ!!!

¡¡¡YO QUIERO UNA ESTATUA, MAMÁ!!!


No obstante mi rezongos antiestatuarios les confieso que a mi me gustaría me erigieran una. Podría ser, porejemplo, al ilustre ciudadano desconocido (es mejor que un monumento a los Caídos o una tumba al Soldado desconocido, por eso de la guerra, ¿no?), ya que andando el tiempo llegué a ser, nada más y nada menos, que José Ademan Rodríguez De Haes. He pensado en lo hermoso que sería perdurar por ser decentes, generosos, trabajadores, honestos padres de familia. Y no se rían, yo quisiera una estatua por ser un negro anónimo, de estética siburiana, arquetipo de la sociedad del malestar ¿Por qué no? ¿Por qué sólo a los famosos, celebres, sabios, héroes, líderes, genios, guapos, santos… les han dedicado estatuas? ¡¡YO QUIERO UNA, CARAJO!! por ser un cualunque retazo de los años cuarenta… ¡Una queja sin espacio en la autopista del siglo XXI! No soy hacedor de ninguna historia, por ser un don Nadie, que se colaba en los tranvías, cines, canchas y bailes. Trabajé, trabajé siempre. Soñé, soñé mucho. En consonancia con muchos argentinos aletargados por complejos vanos, comía, comía y comía. De lloripanzones está lleno el país.

Creo, además, muy original me erijan una estatua. Ya estoy harto de escuchar tonterías pseudopoéticas, como las de aquellos que quieren le arrojen las cenizas al mar, al Sena o en el huerto de su casa, cada uno con su deseo. Lo que corresponde es arrojarlos en el Mar Muerto. ¡¡¡Que me tiren donde sea: no me importa, no me importa un pedo!!! pero ¡¡QUIERO UNA ESTATUA!! ¡Y en Córdoba!, en la esquina de  las calles Rivadavia y 25 de Mayo, frente a la iglesia de la Merced. No molestaré a nadie, no me voltearán como a Marx o Lenin, ni me desmontarán como a Franco, porque nunca fui colmado de honores multitudinarios. Incluso, no valgo nada; mi importancia, les repito, radica en que soy un sufrido ciudadano argentino, como el portero de la escuela, la florista de la esquina, el afilador con su carrito y el silbo quedo que pone fondo musical a la parsimonia siestera o la rompe, el basurero, el cartero, el canillita, gente de las cuales nadie habla, salvo los políticos cuando pueden convertirlos en voto.

Mi estatua será el reconocimiento a los desconocidos. Me creo que soy algo importante, como todos. No me “cogí” a la Amalita Fortabat (un sueño de mujer), no me vendí por dinero o status a mujeres o poderosos, (porque nadie de esa condición me lo pidió, sino hasta el alma al diablo le vendo); no guardo misterios, ni nací como Pelé, en un grano de café, ni como Monzón, en el piso… Ni fui pintor ni cantante. Sé que no tengo una figura muy gallarda, porque me hice a mí mismo (se nota)… No me preocupa, pues antes que el brillo de la estética preferí la limpieza de la ética. Esto último es mentira… si hubiese tenido una facha presentable con unos ojos esmeralda bien puestos, tirando a color cocodrilo, otro gallo hubiese cantado…

Con esta pinta siburiana he tenido pocas posibilidades que me ofrecieran hacer publicidad de agua mineral. Sé que después de muerto mi nombre sólo surgirá en alguna charla de café, y seré motivo de risa para mis amigos (cada vez menos, puesto que se cagan muriendo…).

Me pasó lo que le pasó a todo el mundo, y he repetido lo que se dijo millares de veces. Con la estatua tendré el dominio total de las cosas, sobre todo la materialización del último asado comido, que todos olvidan fácilmente.

Quiero que en mi estatua los enamorados (o los boludos que creen estarlo) me dibujen corazones en el pecho y que alguien escriba “¡¡Viva el papo!!”, la frase más identificativa de Córdoba, verdadero fresco de las paredes, con categoría para imponerse en los frontispicios de los museos. Qué gran enigma: ¿quién fue el papofílico inspirado (coñómano, en versión española) que lanzó el primer grito, viejo y peludo? Que los niños ensayen con tiza figuras de Pluto y el Lobo Feroz, que me vomiten los curdas a las cinco de la madrugada (mejor le pongo a las tres, porque el número cinco es muy lorquiano), que me tiren huevos podridos los hinchas de fútbol amargados después de la derrota. Lo único que pido es que no me pongan pintadas políticas de ningún partido, ni tampoco grafittis: sería como seguir estando sin estar en mi estatua, con la ventaja para los demás de que no pronunciaré una palabra porque estaré muerto de una vez por todas. Aunque uno se puede morir por partes, topográficamente. “Pensar que nacimos juntos y te moriste primero, ¡la puta que te parió!”, le dijo el borracho a la pinchila...

Que no me meen los jóvenes, que son de chorro fuerte por la cerveza, pues el agua horada la piedra. Yo, sin ir más lejos, en mi época de uretra fornida, hacía agujeros en las baldosas... Tiempo puto de próstata desleal... ¡Ahora me salpico lastimosamente los zapatos. 

¿Y si no cuajara la idea de la estatua? Que me graben de cuerpo entero en un sello de correos; ¡así me lamerán el culo!

Pero si al final me plasmaran esta idea, me gustaría que al pie de ella se leyera: 
¡¡Negrito, descansa en paz, que así descansaremos los demás!!




LA CAGADA

LA CAGADA

Cagada reflexiva
-¿En qué parte del mundo se cagan en todo como en Córdoba?- En ninguna parte. ¡Me da tanta risa! Córdoba, la Docta, la de la vieja estirpe. ¿Qué diría hoy Don Trejo y Sanabria, fundador de la universidad y predicador del Verbo, si pudiera dar una vuelta por su querida ciudad y se encontrara con este término que es usado para muy variadas circunstancias y manifestaciones? 

"Cagada" se utiliza para exteriorizar virtud, mérito, estima, perfección, como también vicio, maldad, corrupción o libertinaje. Esta (en apariencia) maloliente y humeante palabra campea de forma impune y es empleada en todos lados, por el proletario de tablón, en el claustro universitario, sin respetar ni al clero ni instituciones militares. Pero "mierda" no es sólo una palabra: puede comprender toda la historia de un país controlado por los anteriores.

Me acuerdo de la tribuna: “¡Ché loco! Ese centrofóbal no levanta el oso, es un cagón; y el otro responde: No, lo que pasa es que el fulback lo está cagando a patadones. En el primer caso, sirve para denostar a un futbolista y, por contra, el otro justifica un exceso de testosterona por parte del defensor.

“¡Ché loco! ¿Salís todavía con aquella mina?”. “No, salí, casi me caga la vida, me largó. Menos mal que salgo con esta otra que me caga de gusto”. El primer caso habla de una desairada situación amorosa y el segundo cómo cubrirse con una relación salvadora. 

Y divagando en mis pensamientos ¿qué será de la negra Linsul? Allá por el 58, era famosa en el barrio Clínicas. Una vez me dijo: Negro, te recago amando”.

También me viene a la cabeza en mis tiempos de universitario la clásica pregunta: “¿Cómo te fue en el examen, Negro?” y es frecuente la respuesta ésa: Cagué o “Me cagaron”.

Y si uno hace un macanazo, o comete un grueso error: “¡Qué cagada hice!”.
En Córdoba hay como una sublimación o entronización de la “cagada”. No en vano al inodoro le llaman “el trono de la igualdad”.

Hasta en tu madre se “cagan”. Así muchos católicos (sólo de boca), de ésos que se persignan y que al llegar las Navidades son como babosos adoradores de pesebres, se “cagan” en Dios y María Santísima ante cualquier contrariedad.

Un coche, un reloj nuevo de marca les “caga” de gusto; la muela les “caga” de dolor.

Aquel inflexible sargento dice: “¡Cabo! ¡A esta compañía me la tiene cagando toda la semana!”.

Pero al fin, últimamente, este término ya no parece sólo patrimonio cordobés. Su generalización quedó demostrada públicamente por el presidente de la primera potencia, cuando amenazó por TV directamente a Sadam Hussein: “¡Los sacaremos cagando de Kuwait!”. Y fue cierto. Sin duda, este imprescindible acto fisiológico está determinado con su olor característico cuál será el perfume del nuevo orden internacional. ¡Qué distinto de aquel romántico militar portugués que hizo la revolución perfumada! En vez de hediondas balas, disparó claveles. Por otra parte, gracioso y enraizado en las tradiciones navideñas, existe el “caga tió” o “caganer” identidad festivo-escatológica de los catalanes.

Con todo, me parece que para nosotros es una elevada forma de expresividad popular, pues está en el recuerdo de la gente. El pueblo lo dice con naturalidad, sin ánimo de perversión lingüística, de cosa mala o fea: lo feo no existe si no va implícito el deseo de que exista. A lo sumo, puede ser una palabrota, pero no una mala palabra, igual que decirle “gordota” a una gorda.

En nuestra literatura tenemos aquella ingeniosa payada, creo que de Marechal:
“¡Aparcero Don Tissone!
Ya que me lo pintan franco
Dígale a este servidor  por qué el tero caga blanco.
Y cuando todos lo creían derrotado, les responde:
Caga blanco el tero-tero
Ya lo ha dicho el payador
Porque de juro no sabe
Cagar en otro color.”

Acá, en España, Camilo José Cela, en su libro Viaje a USA, pg. 22: “Cagando raudas centellas, allá se va el avión”. Y en otro pone: “No te acojones, cagarrache, que no se brinda el triunfo a los cagapoquitos, sino a los que tosen fuerte y son capaces de romperle la cara al más pintado”. Y Rafael Alberti tampoco perdió ocasión de “cagarse” en las flores y  en la luna. Así puso en boca de uno de sus personajes:

”No hay nada tan bonito como un ramo de flores cuando la cabra ha olvidado en él sus negras bolitas”.

Y ahora que me acuerdo de la anécdota aquella, durante la Guerra Civil española de un contendiente a quien iban a fusilar. Les dijo a sus verdugos: “Podéis quitarme mis bienes, podéis quitarme la vida, pero lo que no podréis quitarme es el cagazo que tengo”. Con ese agónico rapto de humor, desarmó a sus victimarios, que sólo atinaron a “cagarse” de risa.

O de otra protagonizada por Di Stefano en Suiza, cuando jugaba en el Real Madrid, y el entonces príncipe Juan Carlos. En el descanso, el partido iba 0 a 0. Di Stefano estaba malhumorado. Apareció en el vestuario Raimundo Saporta acompañado por un joven alto y rubio, quien comentó al jugador: “Saeta, están ustedes haciendo un gran esfuerzo, pero todo es poco para los emigrantes que están aquí. ¡Hay que ganar!”. Di Stefano levantó la cabeza y le espetó. “Ché pibe, ¡andate a cagar!”. Ese pibe llegó a rey...

Hay cagadas que son actos de justicia, como las de las palomas. Veo desde mi ventana, en la fachada de la iglesia de Sant Andreu, cómo se acurrucan y se arrullan decenas de ellas entonando el “Cucurrucucú”, impecablemente vestidas con sus plumajes. Ésta es la parte bonita, pero si bajo un poco la vista, ¡puaj!: paredes y veredas todas salpicadas con excrementos de esos animalejos que arriba lucen tan bien, tan poéticos, tan simbólicos... Recuerdo que cuando era niño rechacé la idea de criar palomas por piojosas. Más tarde, leí sobre lo dañinas que son para los sembrados: trigo verde, mieses maduras, todo lo arrasan. Y las hay tan vagas que en lugar de hacerse su nido se establecen en los que han abandonado otras aves. ¿Éste es el símbolo de la paz y el Espíritu Santo? ¡Una mierda!, digo yo, vamos. 



Vuelvo otra vez la mirada a la vereda de la iglesia y me asaltan imágenes de Basora, Sarajevo… igual de arrasadas y salpicadas pero no precisamente por palomas, sino por los que como ellas proclaman la paz, destruyendo campos y derrumbando ciudades. Pero hay algo que las distingue, las enaltece; son los únicos seres que hacen lo que nosotros no podemos: consumar actos de justicia con sus excrementos, salpicando con caca a los monumentos y estatuas de dictadores, tiranos y déspotas, cual si fuera un divino acto fecal. Y una mancha de excremento caída desde el cielo es más humillante y más testimonial que los cordones humanos y los manifiestos de los pacifistas, que no sirven para un carajo. Estas “cagadas” hieren más que las guerrillas urbanas y sin matar. Hasta parece un bombardeo inteligente, no siendo más que una expresión fecal que realizan por necesidad en silencio, dignamente. Tampoco se trata de sostener como incautos aquello del desarme. ¿Se imaginan un desmantelamiento total del arsenal bélico? ¡Argumentación para tontorrones! ¡Se desarmaría a los países pequeñitos o débiles, a los que han agredido desde siempre las grandes potencias. Éstas impondrían un rearme secreto, de incalculables proporciones frente a quienes no tendrían ni un tirachinas para defender su soberanía. De todas maneras, aunque se produjera el desarme total, cualquier cuadrilla de homúnculos que saliera “colocada” de una discoteca te podría hacer papilla, desde un coche a una familia, o una ciudad entera.

Vemos cubiertos con sus desechos digestivos algunos malos recuerdos que nos deja la historia. Ya que los recuerdos no tienen conservantes para el mal olor que da la historia, apelan al mármol y al bronce. Comprobamos que pierde arrogancia el gesto del brazo extendido hacia el cielo, que les embadurnan el caballo, las botas, los galardones, hasta la punta de los sables tienen deposiciones calcáreas, y la cabeza, la frente, la pose, los labios y el verbo mentiroso de políticos falaces. En fin, de toda esa fauna que se perpetúa en plazas, parques y placitas mas embarrados que la placenta de Adán.

Es que ahí sobre todo, en las placitas del sol tibio mañanero, las de los viejos, niños y madres que van al mercado, no encajan, no hay lugar para ellos; tal vez sí para los músicos, los poetas y los maestros. ¡Pobre Strasera! Resulta que es más duradera la sentencia condenatoria del esfínter de las palomas que la resolución de un tribunal que condenó a los militares asesinos del proceso. La levedad de una “caca” pesa más que las pruebas documentales de la acusación que superaban los 400.000 folios, con un peso de 3 toneladas, el expediente más voluminoso y pantagruélico en la historia de la justicia argentina. ¡Suerte que a mi nunca me “cagarán” tan despiadadamente las palomas!

Creo que ya les expliqué demasiado… Si a alguien le interesa este tema, se lo dejo para que haga una "Tesis de mierda". Bueno, me voy a echar una “cagada”, ¡hasta pronto!